1 Mai: que siga la farsa...

Imagen de Andreu

Tren regional entre Berlín y Frankfurt an der Oder. 8 de la mañana. Un viejo

ossie ojea el Berliner Kurier, uno de los diarios sensacionalistas de la capital. Voz populista del proletariado alemán. Uno de los termómetros de la opinión pública germana. En su portada: "1 de mayo: más odio acumulado que nunca". El viejo resopla. Pura demagogia no libre de parte de verdad. Pero, ¿odio a qué? El 1 de mayo berlinés ya está aquí, camaradas. Toca huir de la revolución postmoderna perfecta: corta, vacía y poco dolorosa. Una mentira más en un mundo lleno de mentiras. Pero si se trata de tirar piedras por unas horas, ¿qué más da?

Berlín, Kreuzberg. En un bar que hace esquina, a las 8 y media de la mañana. "Imagínate que todos los que vienen a liarla son de fuera. Estúpidos. Todavía no he visto ni a un solo berlinés lanzar ese día piedras contra la policía", dice una vieja con un café en una mano y un cigarro humeante entre sus dedos amarillentos. La voz de la experiencia. La vieja sabe lo que se dice. Otro berlinés de adopción con más de 20 años en la capital alemana me confirma las sospechas: ya en los salvajes 80, la mayoría de los que montaba barricadas y oponían resistencia a los antidisturbios, con la segunda generación de la RAF dando su últimos coletazos y la tercera en ciernes, eran de fuera. En aquélla época al menos había cierto transfondo ideológico. De de eso no queda nada. Como mucho las piedras, debajo de las cuales tenía que estar la playa. También eso era mentira.

El 1 de mayo he visto de todo: jóvencísimos turcos-alemanes encapuchados con pañuelos palestinos tirando piedra con una mano y robando bocadillos de los tenderetes con la otra. Farsa de Intifada. Habría que enviarlos una semana a Cisjordania para que aprendieran lo que es bueno. También he visto presuntos militantes de la extrema izquierda alemana haciéndose fotos con su móvil ante filas interminables de antidisturbios. Niñatos oportunistas con ganas de mostrar que ellos también estuvieron allí donde había que estar. Turismo revolucionario de pastel. También vi auténticos militantes de la extrema izquierda abroncando a niñatos y no tan niñatos por provocar choques evitables con la policía. Justo lo que esperan los antidisturbios: al final y al cabo, para eso están ellos allí. La revuelta postmoderna justifica su sueldo y su presencia. Y también el discurso alarmista de los políticos y su política del miedo.

Y este año, más de lo mismo. Una farsa sin punto y final. Las imágenes de todos los años. Violencia vacía, sin fondo ni objetivos. Pero al fin y al cabo, algún día habrá que tirar piedras, ¿no? Metidos hasta el cuello en una crisis económica sistemática y de valores, el 1 de mayo berlinés estará más desbravado que nunca. Justo cuando más inteligencia se necesita, más estupidez se acumula. Tenemos lo que nos merecemos. Créeme: si quieres hacer algo realmente transgresor y revolucionario por el primero de mayo berlinés, huye de la ciudad. Con esa gente no harás ninguna revolución, me dijo un día un viejo kreuzbergriano con la experiencia grabada en las arrugas de su cara.

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Comentarios

La rabia

Sin embargo esas piedras mantienen vivo el espíritu combativo de la juventud. Lo que si estoy de acuerdo es que faltan ideas. Gente que sea capaz de inculcar un objetivo a toda esa rabia. La democracia burguesa es un fracaso para el pueblo, pero un éxito absoluto de la propaganda capitalista y de la desmovilización ciudadana. Te hacen creer que eres importante, que tu voto es útil. Pero luego quien manda son los mercados. Seguirá así hasta que salte el sistema. Entonces esos jóvenes volverán a estar en las barricadas ¿sabrán dónde apuntar? ¿encontrarán un referente en la izquierda? ¿habrá alguien lo suficientemente inteligente para organizar la rebeldía? Ese es el verdadero problema. Aunque podría ser peor, como en España, con una juventud sin rabia, donde la fiesta y la estética es lo que prima. Yo nunca he tirado una piedra, durante muchos años me parecía incluso indecente y antirevolucionario, pero he llegado a entender la importancia de la rebeldía juvenil. Yo no vivo en Berlín. Yo vivo en Atenas, y se que significa todo eso. Aquí en Grecia hay problemas, y en las barricadas no están sólo los niñatos. También hay gente de todos los sectores de la sociedad, muchos de ellos con un objetivo tangible.

No se quien eres Andreu, pero

No se quien eres Andreu, pero si de verdad te parece bien ridiculizar un día tan importante como el primero de Mayo contando "lo malo" de las concentraciones en Berlín, que sepas que haces LO MISMO que los medios sensacionalistas españoles. No he visto en tu parrafada el número de manifestantes que había ní si quiera consignas que se gritasen...
Esto que es?
Mola ir de progre, ir a las manis y luego escribir artículos para ridiculizar y restar importancia a algo por lo que tus abuelos han luchado, para que tu ahora mismo puedas escribir este artículo sin estar en un campo de concentración.