4 cosas que pensaste de Alemania y nunca te atreviste a decir fuera de la ducha.

Imagen de Checkpoint Albert

El microclima de Berlin es tan inestable como mis ex-novias. En pleno junio puede estar haciendo un sol del carajo, por lo que decides bajar de casa ataviado únicamente con camiseta, pantalón corto y unas chanclas. Cuando sales por el portal, una lluvia torrencial y un arca de madera llena de animales follando a destajo te hace replantearte día a día tu atuendo durante tu estancia en la ciudad.

Pese a lo que pueda pensar la gente, Berlin genera puestos de trabajo, la mayoría de ellos basados en el botellón. Todo gracias al pfand. Si en España te encuentras a gente pidiendo en las calles para una cerveza, aquí lo que quieren es la botella vacía para obtener un beneficio mínimo de 8 céntimos por botella en las maquinas de pfand. A decir verdad, los pfanderos (Barrenderos 2.0) limpian las calles y a la vez reciclan, por lo que los considero unos trabajadores más dignos que el señor que concede hipotecas apocalípticas a costa de los pocos conocimientos financieros del pueblo llano.

Los Alemanes a simple vista parecen tranquilos, educados y correctos. Beben cerveza tranquilamente mientras vuelven en metro a sus casas, hacen barbacoas en los parques, etc. Son la mascota perfecta... hasta que alguien se salta las reglas. Para los alemanes, un día festivo es lo que a un Gremlin el agua y la comida después de las doce de la noche. Si la víspera de un festivo tenias en mente ir a hacer la compra después de las tres de la tarde, no encontrarás mas que caos y destrucción. Y es que, para cuando has llegado al supermercado, una horda de alemanes lo han saqueado, temerosos de que el efecto 2000 (que lleva oculto diez años haciéndose cada vez mas fuerte, retro-alimentándose de odio), se encuentre agazapado detrás de cada día festivo para ejecutar su definitivo jaque mate a la raza humana. Todo vuelve a la normalidad cuando pasa el día clave y pueden ver que la humanidad ha resistido para vivir un día más.

Luego existen fechas en las que se puede comprobar que los alemanes, pese a todo, no son mas que españoles bañados en agua oxigenada: el 1 de mayo, el carnaval de las culturas, la noche de fin de año y este 25 de junio, el dia del orgullo gay.

Honestamente, el plan de supremacía de la raza aria de Hitler era una absoluta memez. Sobre todo si tenemos en cuenta que en el ADN alemán los puentes de hidrogeno que unen las cadenas de nucleótidos se han sustituido por una masa de brot, bier und paprika. (para los de bachiller artístico: pan, cerveza y pimentón). Y si no, que se lo pregunten a Henry VIII cuando vio a Anna von Jülich-Kleve-Berg (conocida como Ana de Cleves en el Que me dices! de la época). Hay excepciones, sí, pero son como los Lemmings. Cada día aplaudo a los alemanes por haber podido seguir reproduciéndose a pesar de la bomba de relojería implícita en el código genético de sus descendientes. El frió ayuda, sin duda.

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Comentarios

Imagen de Momonito

plas, plas, plas!

Me levanto, aplaudo incluso con las orejas (pues me dan para ello), y sonrío gritando eufóricamente antes vos...

Es sabído que Berlín es diferente, casi tanto como spain, pero ante tal muestra de sinceridad desbordante y desbordada.... OLE!

Gracias Albert de nuevo!