51 cm. 3.300gr. Otra niña. La mamá está bien

Imagen de Mama Lobita

Buenas noches,

Ya somos una Kinderreiche Familie, o sea, una familia numerosa. Desde hace 10 días he dejado de tener barrigón para pasar a tener grandes pezones, pues la nueva, la pequeñísima, chupa y traga más que los otros dos juntos. Sí, es otra niña: Lola. Con Beatrice dejé que escogiera Jean-Michel, porque como entonces no tenía la Sorgerecht como mínimo dejé que escogiera el nombre de la pequeña. Pero esta vez, como bien sabeis todas las y los numerosos feministas, desde el pasado 19 de Mayo la custodia la tienen la madre y el padre, aunque no estén casados y aunque la mamá, en este caso una servidora, se oponga. Bueno, oponerme, puedo, pero me meto entonces con procesos con el Gericht y el Jugendamt... y paso. Entonces, lo que os decía, que esta vez como no tengo la Sorgerecht para mí solita, el nombre lo he escogido yo. Lola.

Estos días de paseo, aprovechando el sol, me he cruzado con algunos conocidos que me habían leído y se han interesado por los apellidos: Beatrice y Lola tienen primero mi apellido, pero después también el del papá porque el Consulado nos obligó a ponerle dos apellidos para hacerla española – a Beatrice, claro, a Lola todavía no la hemos registrado en el Libro de familia, pues justo empezaremos ahora el papeleo de la Geburtsurkunde (la partida de nacimiento: pedidla internacional, que os dará más juego), las visitas al Standesamt (el bebé se debe registrar máximo al cabo de una semana... y si sois mamás indecisas que en una semana no teneis nombre, tranquilas, teneis hasta un mes de tiempo para pasaros de nuevo a ver a los Beamter y cantarles el nombre; pero registrar – Anzeige der Geburt– máximo en 7 días), la Vaterschaftsannerkennung (el reconocimiento de paternidad para las que, como yo, no estais casadas, pero quereis declarar oficialmente quién es el papá de la criatura – vital si después os separais, porque al Jugendamt le queda así claro a quien mandar las cartas para reclamar la pensión mensual), usw... todavía no me he pasado ha saludar al tan agradable y correcto embajador por Tiergarten.

aquí haremos un picnic, ¿alguien, kinderfreundlich, se apunta?

Ahora me muevo lo justo. Estoy de puerperio, de Wochenbett, y me visita – y disciplina– la Hebamme, mi comadrona personal, pre- y post-parto, a diario. Durante las próximas seis semanas va a preocuparse de que tanto Lola como yo estemos bien, que coma, que gane peso, ella, y que los aparatos y órganos, los míos, vayan regresando a sus posiciones pre-parto. En principio, como ha nacido en verano no hay peligro que se ponga amarilla, Lola, por falta de luz del día, de vitamina D; pero la comadrona está aquí para controlarlo. A Beatrice, que nació a principios de un Abril muy oscuro, sí que le dimos unas gotitas homeopáticas para equilibrar sus niveles. Con Lola, ya salimos a la calle al cabo de tres días. Cómo se nota que es la tercera y que mi cuerpo ya va de experto. Me he recuperado rapidísimo y ya tengo ganas de empezar la gimnasia de Rückbildung para volver a trabajar los músculos de la barriga y de la pelvis.

así estaba yo con Beatrice hace poco más de dos años...

El parto también fue mucho más fácil y rápido que con los otros dos. Me hubiera gustado tener el bebé en casa – ya sabeis que yo, en general, lo prefiero todo en casa–, pero Jean-Michel se opuso y hasta amenazó con llamar a su mamá para que viniera ipso facto. Me convenció. De hecho, he conseguido que todavía no aparezca por casa: si puedo, le daré turno para finales del Wochenbett. Mi mamá vendrá para un par de semanas de aquí a unos diez días, pero ella viene a ayudar – a cocinar, a lavar, a fregar, a coser, a jugar con Jonas y Beatrice, a mecer a Lola, a planchar...– no de vacaciones. Como Hausgeburt no pudo ser, tuve a Lola en el Geburtshaus donde ya nació Beatrice: mi comadrona trabaja allí y es un lugar muy tranquilo, agradable y luminoso – importantísimo en Berlín. Con Jonas todavía era una inexperta de las posibilidades paritorias que te da la Krankenkasse y opté por lo clásico, el hospital, también en parte presionada por mi madre, que me hinchó la cabeza con los miedos, dolores y riesgos del parto. Claro que duele. Pero duele igual en el hospital que en la casa de nacimientos que en casa. A pesar de ser en el hospital, con Jonas, igual que con los otros dos, también fue parto natural: ni gotas para estimular las contracciones (oxitocina) ni epidural. Debo decir que he tenido de suerte, pues los tres han venido bien colocaditos, ni Sterngucker ni en Steißlage ni nada por el estilo... y no he roto aguas hasta el final del parto, con lo cual andaba con tiempo. Si hubieran venido mal, me hubiera tenido que tragar mis principios y mi filosofía – sí, ya sé que muchos no terminais de entenderme– e ir directa al Geburtsstation o paritorio y terminar con epidural y/o cesárea.

aquí dentro está Lola, mientras la Hebamme la pesa...

...durante una visita en casa, en el Wochenbett

Pero no fue ni ha sido ahora el caso. El parto fue sencillo. Unas cuatro horas desde la primera contracción hasta que Lola se enganchó a mi pecho, recién nacida. Bueno, miento, le costó un poco cogerse al pezón, pero la ayudé con el meñique y enseguida aprendió. Esta vez no me había apuntado al curso de preparación al parto, el Geburtsvorbereitungskurs, pero como Beatrice tiene poco más de dos años me acordaba perfectamente de lo que tenía que comprar o tener – Lola a penas va a estrenar ropa nueva, la pobre, y sobraron pañales, tenemos bañerita... utilizo aceite de oliva para hidratar y trapos de algodón para limpiarles–; también conocía las respiraciones y tonos (tönen) para dilatar y recordaba cómo aguantarme la respiración y apretar en la fase final cuando ya se le ve la cabecita... y los pelos. Sí, Lola ha salido bien leona. Como el padre. Y el papá se portó bien. Sé de algunos que no han aguantado ir de parto, no por los dolores, que lógicamente no sienten, sino por ver la cara horrorizada de la parienta y la cantidad de sangre y agua que sale por ese agujero. Jean-Michel tiene aguante y, por una vez, entendió cada uno de mis gestos, atendió cada una de mis muecas. Fue capaz de mediar sin problemas entre mis gritos y gemidos y mi comadrona y su ayudante. Porque, para los que no conozcáis tanto este campo, en el Geburtshaus no hay más que eso: la comadrona personal y su asistente, la futura mamá y su/s acompañante/s. No hay medicamentos – más allá de las bolitas homeopáticas–, se realizan masajes para favorecer la dilatación y atenuar los dolores y hay un simple aparato para controlar los CTG, los latidos del corazón del bebé. Fertig. El parto con Lola fue mucho mejor que con Beatrice, casi me atrevería a decir que nos ha acercado... un poco, que ha calmado la tormenta que se avecinaba pre-parto.

Lo que también me gusta de la casa de nacimiento es que es un lugar sólo para parir, pero no para vivir, es decir, una vez ha nacido el niño y si la mamá está bien, te vas a casa. Poco más de dos horitas nos quedamos. Después, regresamos a casa. Además, como Lola nació por la mañana, Jonas estaba en la Kita – lo acompañó ese día una vecina– y Beatrice se quedó con una mamá-amiga que conozco de un Kindercafé. Muy práctico. Los que, como siempre, estéis pensando en dinero, os contaré: parir en casa o en el Gebursthaus es más barato que en el hospital (Klinikgeburt), donde los precios varian en función de la cantidad de personal que se movilice, de si se realiza o no cesárea (Kaiserschnitt) – en un 30% de los casos es así; a parte, por cada noche que el papá – o quien sea– se quede con la mamá en el hospital, deben sumarse entre 30 y 100 euros por día. En nuestro caso, la Krankenkasse nos ha reembolsado los cerca de 500 euros para el parto en Geburtshaus y la mitad de los honorarios de la Hebamme; con lo cual, de nuestro bolsillo hemos pagado 250 euros. Si os interesa ver los precios detallados, consultad este documento – que es orientativo, veréis que lo han escrito las comadronas de Hamburgo; no existen precios únicos para toda Alemania.

Y os quería decir algo más... ¡ah, sí! Sobre los mitos sobre si dar o no dar el pecho, pero ahora se ha despertado Lola, que no mama cada cuatro horas ni cada dos, sino cada cuando lo quiere y pide. A demanda, vaya. Beatrice ya duerme del tirón, sino, creo que no sería persona. Durante el día, de todas formas, sigo dándole el pecho, si me lo pide, siempre después de su hermanita para que no le vacíe la teta. El pediatra, que también es especialista en terapias alternativas, me ha recomendado no destetar a Beatrice de golpe sólo porque ahora ha llegado Lola. Lo importante es que no se sienta sustituida ni apartada. Creo que lo de “hacer tándem” va a ayudarla a no desarrollar celos.

Os dejo con un par de obras de arte sobre lactancia que me gustan en especial...

Nursing Mother, de Pola Gauguin  (1883-1961)

            Saltimbanqui con una diadema y dando el pecho a su hijo (1905), de Pablo Picasso

... y aquí dos webs más para los que queráis ver lo maternal a través de la Historia del Arte y a lo largo de la Historia en cada continente.

Y ya os voy contando... buenas noches.

Mama Lobita

P.D.: ¡Ah! ... y el próximo parto ya sé cómo quiero que sea. En casa, en el agua.

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Comentarios

"A Beatrice sí que le dimos

"A Beatrice sí que le dimos unas gotitas homeopáticas para equilibrar sus niveles"
Mucha suerte en la vida, valiente!

"Mi mamá vendrá para un par

"Mi mamá vendrá para un par de semanas de aquí a unos diez días, pero ella viene a ayudar – a cocinar, a lavar, a fregar, a coser, a jugar con Jonas y Beatrice, a mecer a Lola, a planchar...– no de vacaciones."

Gran verdad, en general, el papel que la cultura germánica (incluso a pueblos afines) reserva a los abuelos, es la del disfrute sin obligaciones de ningún tipo. No implicarse mucho, no vaya a ser que duela.
A ver si a parte de ser tan crítico con nuestros defectos, damos el justo valor a todo lo que nos hace ser un gran pueblo: la compasión, la generosidad, el sacrificio y la preocupación genuina por nuestros allegados.

Enhorabuena y palante!

bolitas

bolitas homeopaticas:medicamento de que!! Chica, espero que a tus hijos nunca les pase nada porque teniendo de madre a una inconsciente que les da pastillitas de azucar para curarse (inserte aqui enfermedad X), miedo me da. Y encima seuro que encima seras de esas irresponsables que tampoco los vacuna...
En fin, terminaria diciendo que tu sabras, pero esta claro que eres una ecologuay sin fundamento. Por cierto, quien esto escribe es bioquimica. En tooooodas estas paginas de internet te lo explican clarito, a ver si salvamos a esas tres criaturas
http://start.mysearchdial.com/?f=2&uref=fx10&a=irmsd1103&cd=2XzuyEtN2Y1L...

Por cierto, siento lo de los acentos pero la mierda de teclado del ordenador del microscopio no me deja cambiar de idioma.