Adiós a la Brunnen 183...

Imagen de Andreu

Ayer a las tres de la madrugada pasé en bicicleta por delante de la Brunnenstrasse 183, el lugar donde se encontraba uno de los últimos edificios okupados de Berlín. Varios camiones de la policía bloqueaban la entrada y se veía mucho movimiento policial por Rosenthaler Platz y cercanías. Pensé que se estaba preparando el desalojo de la casa, sin saber que el desalojo ya se había consumado.

 

Sobre las tres de la tarde de ayer nada más y nada menos que 600 policías procedieron a desalojar a los alrededor de 35 personas que mantenían con vida el centro social okupado y la Umsonstladen situada en sus bajos. Antes, la policía había cortado la Brunnenstrasse entre Rosenthaler Platz y la Invalidenstrasse, y no dejó circular a los ciudadanos berlineses por ese tramo de la calle por temor a "posibles desórdenes", según los diarios berlineses. Todo un detalle en pos de la seguridad ciudadana en estos tiempos de inseguridades (económicas y laborales) que nos atraviesan.

Mentiría si dijese que me sorprende el desalojo: un edificio de cuatro plantas situado en el corazón del distrito de Mitte es demasiado suculento para los poderes especulativos y gentrificadores que acechan sin prisa pero sin pausa al Berlín real, al que mancha y mantiene en vida a la ciudad y sus habitantes. Sin embargo, siempre pensé que resistiría más tiempo. Lamentablemente, me equivoqué.

La historia de la Brunnen 183 comienza en los salvajes 90 berlineses, poco después de la caída del muro. Okupada y mantenida hasta ahora con relativo éxito, contenía en su interior un bar, un teatro así como la ya mencionada Umsonstladen en sus bajos: una tienda en la que no hacía falta tener dinero para consumir: podías entrar, coger lo que necesitases y dejar lo que ya no usases por el módico precio de 0 euros. Un proyecto de confrontación directa y activa a la sociedad de extremo consumismo en la que vivimos. Ironías de la vida: incluso el alcalde de la ciudad, Klaus Wowereit, visitó en su día el proyecto y le dió su apoyo. Parece que sirvió de poco.

Al Berlín postokupado lo están cercando cada vez más. El turismo de masas en busca de aventuras urbanas me recuerda cada vez más al turismo de sangría-multikulti que sufre en sus carnes la Barcelona que nos robaron. Tengo las esperanzas puestas en el espacio libre que sigue atesorando esta urbanísticamente caótica capital. Nichos donde nacen y renacen espacios como el Karmanoia 2.0. ¿Creíais que estabámos muertos? Pues venid a rematarnos...

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Comentarios

Pues me parece bien...ya

Pues me parece bien...ya encontrarán otra casa...mejor que hagan centros sociales y comunidades de vivienda alternativa en otras zonas donde son más necesarios que ahí, además si ya esta "gentrificado" seguramente no les gustaba, en mi pueblo (y muchos pueblos del interior) las casas están abandonadas..no creo que a nadie le importe que las ocupen...ayyy que a todo el mundo le gusta vivir donde esta el meollo eh? (Humanos son humanos, eso no cambia)A PAGAR

Lo importante no es vivir o

Lo importante no es vivir o no vivir en el meollo, lo importante es reivindicar los precios de las viviendas, los costes adicionales, la asociación libre y ajena al sistema (¿o es que no existe la libertad de expresión y opinión?), los centros culturales y sociales. Y no importa donde se reivindique, si en el centro de Berlín o en un pueblo en la montaña (que haberlos, haylos y muchos). Y nadie te obliga a pagar o no pagar por tu vivienda, es una decisión personal, y ninguna de las dos es cómoda. Si decides pagar, te jodes y curras, punto. Y si decides no pagar, compartes con muchísima gente, puedes o no tener calefacción, agua caliente  y corres el riesgo de que te echen a patadas con lo puesto.

Como que no es importante

Como que no es importante vivir en el meollo? Vaya gilipollez. A todos les gusta estar ahí bien con las necesidades cubiertas: esto es ..cervezas y porros mas algún pico de vez en cuanto. Eso si, todo financiado por el estado (Tu y yo) y haciendo buen uso de la tarjeta de crédito que no dudan en pedir a las entidades bancarias que tanto desprecian. El garito ese de la Brunen era cualquier cosa menos un centro social estoy, segura que les ofrecierno mil y una salidas. Sabes como acaban estas comunas si no se desalojan? Te lo diré, igual que en el bloque donde yo vivo, un atajo de pensionistas acomodados mainstream huranyos con ideales pasados de moda y poca o ninguna simpatía con los OKUPAS CAPITALISTAS que han tenido a mal alquilar un departamento en su bloque...siempre repitien la misma basura de ..hace 25 anyos que vivo aquí. HArta me tienen.... Estoy con el 1er comentario
A PAGAR
(Protestar por el precio de la vivienda no tiene sentido en BErlín)