La Salsa en Berlín

Me gusta mucho la Salsa, la de vieja escuela como decimos nosotros, y me sorprendió mucho encontrar tantos lugares en Berlín en los que se puede ir a bailar un rato. Me parece encantador que a los alemanes también les guste tanto y disfruten bailando, pero yo no bailo con ellos, no nos podemos entender, por una parte, porque yo no aprendí Salsa en una academia, yo aprendí a pisotones y rodillazos, yo aprendí equivocándome "a las patadas" con mis primos y los amiguitos del barrio.

Por otra parte, porque personalmente cuando suena Gitana de Willie Colón, yo lo que quiero es que alguien me agarre fuerte y me susurre la canción al oído y que bailemos despacito mientras suena la música, o cuando suena Rebelión de Joe Arroyo se me revuelca algo por dentro porque es una canción sobre la esclavitud, “una historia nuestra”, y no, no quiero dar vueltas y exhibirme para mostrar que se hacer las piruetas más complicadas que se me ocurren, porque yo no sé dar vueltas, lo admito. Sé que es culpa nuestra, de los latinos, que no les explicamos que no se trata de dar volteretas, y seguir los pasos sin más, que se trata de un ritual social, para conocer a alguien, para sacar a bailar la chica que te gusta y que ese momento, en el que el chico que te gusta te pide bailar con él, rezas para que suene La temperatura de los hermanos Lebron y bailar bien apretados. Bailan todas las canciones igual porque no les dijimos nada. Muchos alemanes que aprenden a bailar salsa, también saben español y pueden comprender el sentido de las canciones, que no están ahí como mero acompañamiento musical para girar en torno al compañero de baile.

Imagen de lokorbado

Esto somos los españoles llegando a Berlín.

Un tapón humano en la plaza complica el séptimo encierro de San Fermín 2013

Imagen de Hans Sachs

DDR Rock: Rockeros en Ost-Berlin

Permitan que me presente, soy Hans Sachs, maestro zapatero y maestro cantor. Estudié en la escuela latina de Núremberg, donde aprendí salsa, cumbia y chachachá. Tras mi abitur, empecé como azubi de cantor, y tras los 4 años correspondientes fui galardonado con mi título de maestro cantor. Mi trabajo final fue sobre el Schlager de los años 60. Desde entonces vivo en Núremberg, una ciudad que no les interesa porque no hay spätis ni modernos (salvo dos o tres despistados que trabajan como diseñadores para Adidas o Puma).

Mi lazo de unión con Berlín son de tipo familiares; paso algunas temporadas visitando a la familia en un pueblecito de Brandenburgo, región que seguramente no hayan pisado más allá de Postdam. Si traspasan esos barrios de proletariado alemán de cariz nacionalista llegarán a mi lugar de asueto. Berlín solo la piso de vez en cuando para darme una vuelta y comerme una hamburguesa, pero como el saber no ocupa lugar, estoy apuntado a las clases de Berlinología del profesor Shopenhaua como Fernstuden, es decir, que sigo las clases de forma online. Sí, lo reconozco, soy como aquel familiar mayor que todos tenemos que está apuntado en Derecho o Psicología por la UNED y que lleva más de diez años en la carrera y solo ha aprobado dos asignaturas del primer año. De hecho, el examen de Berlinología lo suspendí vilmente.

Porqué volvemos siempre a Berlín?

Cierto es que no he repetido muchos de mis viajes, pero esta estancia en Berlín es ya la tercera, y me doy cuenta que cada viaje ha sido distinto.

Veo imposible captar la esencia de Berlín en cuatro días, ni siquiera en una semana, es una ciudad que tiene demasiado por mostrar, sólo que a diferencia de las demás, no te lo da todo desde el principio, lo tienes que ir buscando tú...

Mi primer viaje a Berlín fue en 2011, en enero, abrigados hasta la nariz y madrugando todo lo posible, ya que a las 17:00 hay que despedirse de la luz que anima los días fríos. Esa semana era de turisteo, por lo que hay que ver todo todo y todo, venga museos, venga caminatas, venga currywurst, kebap, que la ciudad es enorme y no hay un minuto que perder. HALT! Resultado?: bueno una ciudad interesante sí, bonita? hombre pues no, bonita no, pero a pesar del sabor dulce y amargo que me habia dejado al ciudad, yo necesitaba volver.

Imagen de lokorbado

El primer día de mi nueva vida.

Comparto con vosotros algo que escribí mi primer nuevo día en Berlin, texto tomado del blog obirennt.wordpress.com.

He llegado a Berlín ayer a las 20:30 a Hauptbahnhof pero mediante Mitfahrgelegenheit, que el tren está cada vez más caro. El viaje a mi destino final no fue nada fácil, y no es porque no esté acostumbrado a largos viajes, a largos trayectos, sino todo lo contrario. El viaje no fué fácil porque la noche anterior a mi viaje tuve una complicación muy fuerte que ya está resuelta, asi que amigos, lectores y demás, estoy bien.

Hoy me he levantado a las 6 am aproximadamente, y tuve la sensación de estar en casa, anoche dos buenos y grandes amigos míos alemanes fueron por mi a la estacion de U2 Schönhauser allee, Dios, me sigo encontrando con el puto U2 de los cojones jajaja, ese que necesito para iniciar la búsqueda de empleo en Alemania. Ron y Benny son dos buenos amigos que sin saberlo vivían en la misma calle, tuve que ser yo quien se los dijera, a veces pasa esto en Alemania, cada quién está metido en su cada cuál que se pierden en el camino, pero para eso estoy yo hostias, para decirles que si nos hemos encontrado en el camino, es por algo, y que la red de esta telaraña no tiene porque atraparnos, ni consumirnos, sino solo unirnos.

Imagen de Ciudadano P

Paro juvenil y sector naval

Muy buenas, estimado público.

Hoy en día estamos rodeados de tanto entendido que, ¿qué aporta tener uno más? Por eso, me ha parecido más apropiado aparecer aquí para ser la voz de la ignorancia. Sí, soy un completo ignorante. No entiendo de macroeconomía, ni de mercados, ni de primas de riesgo, ni de otras monsergas de alta política que copan los medios. Quizá por eso no comprendo la mayoría de las cosas que suceden en este mundo moderno. Por lo visto, mis entendederas solo dan para preguntarme una y otra vez (como dijo aquel):

¿PORQUÉ?

Eso es justo lo que me está pasando con dos de los temas candentes del momento: el paro juvenil y el sector naval. Quisiera por ello hacer unas breves reflexiones al respecto, a ver si con la ayuda de ustedes soy capaz de asimilar lo que ocurre.

Imagen de Marca

Un español en Berlín

Imagen de ElEmperadorAlemán

Muy buenas familia!

Primeramente me gustaría presentarme antes de soltaros el tostón que se han atrevido a publicarme. Nací al comienzo de los años noventa y por lo tanto rondó ahora la joven veintena. Soy de aquellos que saben un poco de todo y mucho de nada y que tienen la Wikipedia como lema de vida. Soy de la segunda generación de una familia de emigrantes españoles, que por allá por los años de “Vente a Alemania, Pepe” se vino al sur de Hessen y curro como pocos de mi generación saben hacerlo, entre los cuales me incluyo por supuesto. Tras 43 años de trabajo, llega la jubilación y de vuelta para la querida pero tan cambiada España, teniendo como resultado un hijo que con 12 años habla un español chapurrero y dispone una nula habilidad para la escritura y lectura de la lengua de Cervantes y que se ve de morros en la solada Málaga sin tener ni idea de que es eso de España y aún menos de que es eso de Educación Secundaria Obligatoria.

Una vez sobrepasados los numerosos problemas iniciales frutos de las diferencias entre el pueblo alemán y el español, conseguí un círculo de amigos y recuerdos, que a día de hoy puedo asegurar que serán para toda la vida y que me enseñaron a convivir con los llamados “Canís” malagueños y a reconocer los valores nutricionales del tinto de verano en toda clase de fiesta nacional, autonómica, local o inexistente. Que en fin, que tras unos 8 años de acostumbrarme a España y a empezar a tener un sentimiento de pertenecer definitivamente a un colectivo, el amor me arrastra hasta Berlín, dejándolo una vez más todo atrás y marchando a un país que ya no siento como mi hogar y que me es totalmente nuevo. Obviamente parto con la ventaja de que hablo alemán y de que tengo cierta experiencia trabajando más unos ahorros que me permiten supuestamente vivir holgado unos meses, o al menos eso pensaba yo. ¡Tremenda recepción me esperaba en Berlín! Pero eso ya os lo contare en otra ocasión que si no este post no termina nunca.

Imagen de Nikolai Viertel

Análisis de un inocente vídeo que resume España

Podéis llamarme Nikolai Viertel, porque es el barrio en el que vivo, en un séptimo sin ascensor de un edificio que dicen que fue una residencia para agentes de la Stasi. Cuando salgo a la calle puedo ver el Fehrsehturm, rubitas de ojos azules haciendo jogging, turistas alemanes de Baden-Wüttenberg de 60 años con bermudas y cámaras de fotos analógicas. También veo esto:

Hola, soy muy cool pero no sé bien para qué sirvo
No soy el único, Berlin está llena de cosas así