Andreu

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De la calle a la galería...

Que la pasarela se apropia de la tendencias marginales hace tiempo que lo sabemos. El mercado, que lo aprovecha todo de todo, sabe rastrear el subsuelo de la cultura popular, localizar aquellas expresiones artísticas potencialmente mercantilizables y hacer dinero con lo que tiene vocación de contracultural y subversivo. El sistema cumple así sutilmente dos funciones vitales para su supervivencia: integrar lo antisistémico en el mainstreaming y echar más madera al fuego del mercado del arte para que el negocio no pare. Y es que, como canta aquel genial mc zaragozano, el dinero es la condena del hombre. Y eso también hace tiempo que lo sabíamos.

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Dos citas

Vuelve el curso y se nos van las hojas de los árboles para no volver, por lo menos, hasta abril. Pero lo que nunca se fue de Berlín es la música. Sigue el bambo para que no nos aburramos y mantengamos bien lejos la melancolía y la siempre amenazante depresión invernal berlinesa. Ahora os ofrezco dos citas musicales que probablemente sólo tienen dos cosas en común: las dos tendrán lugar el próximo viernes y en las formaciones de ambas bandas hay elementos españoles, supervivientes de esta ciudad en la que vivir es como pasearse por una cuerda floja o como estar montado en una montaña rusa emocional. "Berlin ist ein Loch".

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¿Qué integración?

Dorada tarde de otoño en la terraza de cualquier 'kneipe' de la Maybachufer, Kreuzköln. El panorama, lleno a rebosar de berlineses de nacimiento y adopción haciendo la fotosíntesis. Tres chicas, aparentemente de fuera de Berlín, esperan a ser servidas. Se les nota nerviosas. Llevan "una hora esperando a que les pongan tres bebidas y dos platos de comida". Finalmente llega una mujer turca mayor que trabaja como camarera. "Oiga, cuándo llega nuestro pedido? Es que llevamos más de una hora...". "Es kommt noch....", dice la mujer con marcado acento turco, y una sonrisa. "Fíjate, seguro que lleva 20 años viviendo aquí y todavía no la entendemos cuándo habla alemán", la reacción de las tres niñas pijas.

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Internacional Hedonista: coge lo que quieras cuando quieras...

Si hacemos caso a su manifiesto, la Internacional Hedonista (IH) no es una organización, ni siquiera un movimiento, sino tan sólo una idea. Una idea "cuya interpretación depende de cada uno". "Cada persona es responsable de sus actos. Los hedonistas y las hedonistas se unen en diferentes alianzas para realizar acciones con o sin un objetivo específico". Aunque, en realidad, el objetivo último de toda esta hedonista espontaneidad es uno y sólo uno: mejorar el actual estado de las cosas, que dista mucho de ser óptimo (que se lo pregunten si no a los preparados españoles).

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La culpa de todo la tiene Yoko Ono

Hay gente para todo, como dice la mítica frase nacida en el seno del idioma castellano, ya casi con galones de refrán. En Berlín esa verdad se multiplica casi exponecialmente, dada la curiosa amalgama de gentes de orígenes varios, diversos intereses, más o menos extravagantes, además de dudosas pretensiones. Pretensión, en todo caso, sobra en esta ciudad. Y también pose. Mucha pose.

El próximo 10 de septiembre llega a esta capital tan poco ortodoxa una “artista” que no necesita de presentación y a la que la pose le brota a borbotones por los poros. Yoko Ono presentará, no obstante, su nueva “instalación” “Das Gift” (El veneno), abierta a todos los públicos hasta el próximo 13 de noviembre en la galería Haunch of Venison. Y la nota de prensa del acto no tiene desperdicio.

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Instituciones totales y nuevas culturas urbanas

Llámase "institución cultural total" a aquélla que, generalmente financiada con fondos públicos y por tanto prácticamente inquebrantable, convierte en oro todo lo que toca. Aparecer en una actividad programada por una "institución cultural total", ya sea música, poesía o cualquier otra expresión artística, supone casi automáticamente cobrar importancia y relevancia, aunque sólo sea por días o simplemente horas. Los procesos protocolarios y ceremoniales que envuelven a las "instituciones totales" suelen inflar las expresiones culturales y artísticas nacidas de la plebe, que, por otra parte, suele sentirse bastante ajena a las ceremonias tan características de la totalidad cultural-institucional, aunque en ocasiones se aproveche de esa omnipresente totalidad. Sobre todo, a nivel monetario. En Berlín tenemos, por supuesto, un par de ejemplos de ese tipo de instituciones que no hace falta que yo nombre.

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Réquiem por la fiesta

"Baila o muere"....

En realidad, hacía mucho tiempo que estaba muerto. El espíritu de la Love Parade no desapareció el pasado sábado en Duisburgo con la muerte de 20 personas por aplastamiento. No. El espíritu de la "mayor fiesta de tecno", como fuera bautizado el evento que comenzó a celebrarse el mítico año 1989, hacía mucho tiempo que era desconocido para sus organizadores. Ni una gota de transgresión movía aquéllos que lo único que querían era hacer dinero a costa del "amor" por la música, las drogas o el sexo. El amor por el dinero era su auténtica motivación. Ahora recogen el amargo fruto de su avaricia. Como escribió en su blog Dr Motte (dj y cofundador de la Love Parade) el mismo día de la tragedia: "La fiesta sigue. Es simplemente asqueroso". El aplastamiento se produjo a las cinco de la tarde; la fiesta continuó hasta las once de la noche; la (des)organización dijo que por motivos de seguridad. Pienso que simplemente fue por sus intrísencos deseos de amasar dinero.

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Berlín también es latino...

“Por eso quemamos las balas, vendimos el televisor, le dijimos chau a la vieja, me voy para un mundo mejor. Nosotros estamos acá, porque ustedes estuvieron allá... […] En un mundo paralelo, al sur de tu suciedad, caminamos siempre en silencio, no podemos protestar, somos los que siempre perdieron, estando acá estando allá. Nosotros estamos acá, porque ustedes estuvieron allá”.

Ésta es la mirada de las relaciones entre América Latina y Europa de los Sudaca Power. Una mirada particular y personal marcada por la propia experiencia, pero no por ello libre de verdad. Una mirada que no incluye necesariamente las relaciones iberoamericanas, aunque sin la historia de esas relaciones iberoamericanas la letra de la canción del tema "Nosotros estamos acá" de la banda de rock latino apadrinada por la noche berlinesa no tendría razón de ser.

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Las banderas...

El fútbol es capaz despertar los instintos más primarios e irracionales del ser humano. Entre ellos, el nacionalismo. Ese fenómeno que una vez escuché comparar con los pedos: a uno no le suele molestar el propio, incluso le puede llegar a deleitar por mucho que apeste, pero los del resto no los puede ni oler. Y en el mundial de fútbol que ahora nos toca vivir y sufrir, el nacionalismo de corte patriotero-futbolero. Una joya.

En el caso de Alemania, ese patriotismo futbolero se ha apropiado irremediablemente del espacio público. Berlín, esta capital tan atípica de este curioso país, tampoco se escapa. Desde hace semanas el aire berlinés anda cargado por una sociedad en estado de coma intelectual. La cosa parece estar clara: todo empezó hace cuatro años, me comenta un joven ex militar alemán avergonzado por la actitud de sus compatriotas. Entonces, con ocasión del mundial de fútbol de Alemania, el Gobierno federal lanzó una campaña cuyo objetivo era alentar a los ciudadanos alemanes de nacimiento y adopción a que se reapropiasen del sano patriotismo germano. Así, y bajo el eslogan de "Du bist Deutschland" ("Tu eres Alemania"), los alemanes se quitaron la careta y mostraron que ellos también pueden ser buenos patriotas. Porque si tú eres Alemania, camarada, si todos somos Alemania, ya no hay nada que temer: tras décadas de autorrepresión provocada por los estragos que dejó tras de sí el nacionalismo étnico y racista que desató la Segunda Guerra Mundial era hora de volver a sacar a pasear la bandera. El fútbol ofreció la ocasión perfecta para ello. Un espectáculo de masas que lo permite casi todo. 

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Un poco de decadencia turístico-imperial y de multiculturalismo de pandereta

Hay ocasiones en las que la realidad es capaz de superar a la peor de tus pesadillas. Imagina que estás soñando con una plaza de toros atestada con más de 9.000 alemanes quemados por el sol, destilando alegría vacacional y jaleando a una de sus conciudadanas, cuya hazaña consiste en hacer 'hula hoop' con una rueda de camión de cincuenta kilos de peso. Seguro que te despertarías sobresaltado y empapado de sudor. Pues tiembla, porque lo que acabo de describir ocurrió el domingo pasado. Fue la edición especial del popular programa Wetten dass,...? y no es ninguna broma. Es cierto.