Juanma

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El trabajo de mi vida

Hola amigas,

hoy voy a empezar esta asamblea organizada en la sala de actos de la Escuela Superior de Berlinología parafraseando al Prof. Dr.-Ing. Rec. Nat. habil. Pol. Blog. Dem. Gas. A. Shopenhaua: me llamo Juan Manuel Inhiesta Pardo y soy el becario de todo esto. El tema de la asamblea de hoy es el siguiente:

EL TRABAJO DE MI VIDA o LA FARSA DEL MÁRKETING LABORAL ALEMÁN

Si no fuera verdad, sería una broma de mal gusto. Lamentablemente, la campaña y su nombre son tan reales como el drama del desempleo juvenil (y no tan juvenil) que sufren países como España, Grecia, Portugal o Italia. Me refiero a la campaña de márketing lanzada hace unos meses por el Gobierno federal alemán para reclutar a mano de obra joven y europea. Al loro con la foto:

Jovenes, guapos, guays, desenfadadamente arreglados: Alemania es la solución a todos vuestros problemas. Y Berlín ni digamos. Les falta la bici fixie de colorines fluorescentes y la cartuchera lambretta reglamentaria para rematar el topicazo. Unas gafas de sol tampoco estarían de más. 

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Todas contra Wowie, todos contra Annie

En Alemania la gente es fría, sí, la vida social tiene sus límites, sí, y es posible que en tu vecindad sea más difícil arrancar un "buenos días" que comerte una buena paella en cualquiera de los restaurantes españoles que existen en Berlín. Pero ojito con los movimientos sociales y la sociedad civil alemana porque pueden darles una sorpresa a aquéllos que los subestimen.

Un ejemplo: la actual inicitiva ciudadana que persigue la convocatoria de un referéndum sobre la continuidad en el cargo del alcalde de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, quien está empezando a perder la poca gracia que le quedaba por los diferentes escándalos de corrupción de su gobierno y por la evidente incapacacidad de gestión que está demostrando, por ejemplo, en el empastre en toda regla que supone la construcción del aeropuerto internacional de Berlín-Bradenburgo.

Pero Klaus Wowereit, 'Wowie' para los amigos, parece tranquilo e incluso brinda por el brillante futuro de la capital alemana:

Todas contra Wowie, todos contra Annie.

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Berlín Parque Temático S.A.

Cuando los turistas pasean por la Oranienstrasse, se fotografían frente a la Puerta de Brandeburgo y la East Side Gallery, o piden un milchkaffe (café con leche) en un bar super cool de la Rosenthaler Platz, esos turistas ya no se encuentran en Berlín sino en una reproducción mercadotécnica de lo que un día fue la capital alemana, cuyas algunas de sus esquinas están ya irremediablemente convertidas en una marca de consumo como lo son Barcelona, París o Londres. Eso es así como lo es que las cosas caen por su propio peso o por la fuerza de la gravedad, como diría el inútilmente grande César Alierta-representante de la Marca España, o como que el profesor Schopenhaua parapeta su mediocridad tras una insufrible arrogancia.

El primer párrafo de este post no es una opinión mía: se trata de la tesis del periodista y crítico teatral Peter Laudenbach, quien sabe algo más que tú, que yo y que Shopenhaua sobre el desarrollo de Berlín como producto de consumo turístico. Más que nada porque ha escrito un libro, muy bueno por cierto, sobre cómo el poder político de la capital alemana, con el (ex)socialdemócrata Klaus Wowereit a la cabeza, ha diseñado e implementado de manera sistemática durante los últimos años una estrategia para colocar a Berlín en lo más alto del ránking turístico mundial. Lamentablemente, con éxito.

El librito en cuestión se llama Die elfte Plage, cuesta 13 euros y podéis leer sus primeras páginas GRATIS (tu palabra favorita) en el siguiente enlace: http://www.edition-tiamat.de/Textproben/Plage1-13.pdf

Die elfte Plage

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Der spanische Fussball macht die deutsche Sprache kaputt

Lo confieso. Yo ya lo he probado absolutamente todo: cursos malos y baratejos en escuelas privadas; cursos caros y buenos en el Goethe Institut; tándems en España y en Alemania con mujeres y hombres de toda tendencia sexual que, desgraciadamente, no desembocaron en sexo (porque eso lo sabe todo el mundo: los tándems se hacen para FOLLAR, aprender la lengua extranjera es secundario); audiolibros; tediosas lecturas de diarios y revistas; películas en versión original con subtítulos; películas en VSO sin subtítulos; la Volkshochschule ahí, llena de españolaz@s y con una profesora germanoriental que desconocía el significado de la palabra "didáctica"; la mierdosa televisión alemana, desde ARTE hasta RTL (ésta última es igual de insultante que el Bild Zeitung, pero en versión audiovisual); libros de Grass, Brecht, Kafka y compañía; y así un largo etcétera...

...pero nada, no hay manera. No acabo de alcanzar un nivel de alemán que me permita sentirme orgulloso de mi mismo. Digásmolo así: despues de unos cuantos años en Berlín, tengo el suficiente conocimiento pasivo de alemán como para llevar una vida medianamente cómoda y sin sobresaltos, pero mi conocimiento activo del idioma (manejo eficaz y rápido del vocabulario, construcciones gramaticales SIN errores, giros lingüisticos, bromas, etcétera) está lejos de ser satisfactorio tanto para mí como para mis interlocutores germanos, que demasiado a menudo siguen frunciendo el ceño, típico gesto del "Muttersprachler" (hablande nativo, en alemán) cuando le doy una patada en los huevos a las reglas gramaticales y de pronunciación del Hochdeutsch.

En ese sentido, me puedo sentir orgulloso de ser un mediocre español medio-típico. O lo que es lo mismo: un BUEN español. Porque no nos engañemos: l@s españ@les, con contadas excepciones, NO somos buenos con los idiomas extranjeros. Y si mi albaceteño pueblo, Campoalbillo, no está en España, ¿dónde está si no?

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La burbuja inmobiliaria berlinesa

Hoy he tomado una decisión: quiero salir de mi "dreckige WG" (sucio piso compartido) en la que vivo desde hace unos cuantos años y buscarme una vivienda digna para mi solito. La beca que me otorga esta web por el doctorado que estoy escribiendo en la Escuela Superior de Berlinogía me lo debería permitir, ¿o no?

Y es que estoy hasta los cojones de tener que compartir apartamento; de encontrarme la cocina en condiciones que superan holgadamente las fronteras de la insalubridad; de volver antes de lo previsto de mi pueblo de Albacete, Campoalbillo, entrar en mi habitación y sorprender a dos tipos que no conozco fornicando en mi cama; de que nadie baje la basura durante semanas; de que el cuarto de baño huela igual (o peor) que los servicios públicos de la Amerika-Gedenk-Bibliothek o de los de cualquier Eckekneipe berlinés que se precie; de que mis compañer@s de piso decidan organizar una fiesta de tres días de duración sin consultarme previamente; etcétera.

Así que me he puesto decididamente manos a la obra... pero, hostias, parece que no va a ser tan fácil. ¿Que por qué? Porque Berlín sufre una burbuja inmobiliaria en toda regla, y lo que antes era posible (vivir en un apartamento más o menos digno por un precio asequible) parece haberse convertido en todo un lujo. Allí donde antes nadie o casi nadie perteneciente a la clase cool de Berlín quería vivir (veáse el distrito de Neukölln, por ejemplo) ahora se están pagando entre 650 y 800 euros "kalt" (es decir, sin calefacción ni gastos adicionales incluidos) por apartamentos de unos 60 metros cuadrados. Con gastos te pones en 1.000 pavos. Es decir, un precio CARO para Berlín e inalcanzable para mi bolsillo.

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Annie Bottle, de paseo por Berlín

Ahora ya conozco al menos una de las razones por las que Berlín está hoy llena de putas obras: la capital alemana está hermanada con Madrid desde hace casi 25 años. El 4 de noviembre de 1988, el sociata Juan Barranco, entonces alcalde de la capital de Esssssspaña, y el demócrata y cristiano Eberhard Diepgen, entonces alcalde de un Berlín todavía dividido por el muro, firmaron un acuerdo que hermanaba oficialmente a las dos ciudades. 

¿Los porqués de ese hermanamiento? Según la página oficial de la capital alemana, la firma de ese acuerdo responde a "las buenas relaciones entre los pueblos español y alemán, y a la construcción de una Europa unida", y BLA BLA BLA BLA. Lo típico de los discursos polítiqueros que buscan justificación a una buena decisión, porque siempre conviene construir puentes y romper fronteras.

Como sois muy avispad@s y sabéis contar, os habréis percatado de que estamos a apenas unos días de que se cumplan los 25 años, el cuarto de siglo, de la firma de ese acuerdo que honra a Juan Barranco y Eberhard Diepgen, y que hace que Berlín y Madrid estén más cerca. Y ATENCIÓN: Ana Botella Serrano, actual alcadesa de Madriz no elegida por los votos de l@s madrileñ@s y miembra de la oligarquía española, visitará el próximo lunes 4 de noviembre nuestra estimada capital alemana para celebrar esa tan redonda fecha. 

¿Y qué hará Annie Ballanteins Bottle en Berlín? Pues, entre otras cosas, acudirá a un concierto de flamencazo (joder, qué sorpresa, ¿no? Yo había esperado una sardana, un baile regional riojano o unas gaitas gallegas, todo ello tan español como el flamenco, ¿no?) en das Ewerk a partir de las 19:00 horas. Aquí tenéis la localización del lugar donde se celebrará el acto:


ewerk Berlin auf einer größeren Karte anzeigen

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La historia de un empastre germano-español

Supongo que os acordáis de la historia de mi primo Antonio: un electricista autodidacta que hace dos años llevaba dos años sin firmar un contrato de trabajo, y que ahora ya lleva cuatro  años sin trabajar formalmente. También supongo que conocéis la historia de los más de 100 españoles que llevan semanas varados (y parados) en la ciudad de Erfurt tras haber sido engañados por dos empresarios intermediarios alemanes.

Entre esos españoles hay unos 80 jóvenes castellanomanchegos paisanos míos, y entre esos 80 está mi primo Antonio, quien tras años sin atreverse, dio el salto a Alemania tras ser (mal) informado por el INEM y por la Consejería de Empleo y Economía de la Junta de Castilla-La Mancha. Pues aquí tenéis la historia de mi primo Antonio: una historia en la que se juntan el ansía por amasar dinero, la incompetencia de las autoridades españolas y alemanas, así como la precipitación que genera la desesperación más profunda en la que se encuentran millones de jóvenes y no tan jóvenes españoles y españolas. Ésta es la historia de un empastre germano-español en toda regla.

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Carta abierta a Juan Moreno

Hola Juan,

perdona que te asalte de esta manera. Tú a mi no me conoces, por eso me presento brevemente: me llamo Juan Manuel Inhiesta Pardo, llegué hace unos años a Berlín desde un pequeño pueblo manchego llamado Campoalbillo con una beca debajo del brazo. Actualmente sigo malviviendo en la capital alemana, aunque tampoco me puedo quejar: estoy preparando una tesis en Berlinología y escribo en esta web cuando quiero y sobre lo que me da la gana.

Con todo, el destino ha sido cruel conmigo: nací a solo unos kilómetros de Fuentealbilla, el pueblo del barcelonista Andrés Iniesta, mi apellido arrastra una horrorosa hache intercalada, y ahora sé que nunca en la vida seré rico y famoso como mi paisano el futbolista. Por eso a veces me digo, algo melancólicamente, que soy como un hermano bastardo del gran Andrés.

Yo a ti te conocí hace bien poco. Lo hice a través de tu sonado artículo "Amigos. Warum ich meinen spanischen Pass zurückgeben möchte" ("Amigos. ¿Por qué me gustaría devolver mi pasaporte español?"). Lo leí con muchas ganas después de haber escuchado tantas y tan diversas opiniones acerca del mismo. Tengo que reconocer que diste en el clavo en gran parte de la crítica que viertes sobre nuestra patria compartida (ya sé que no devolverás tu pasaporte español, que el subtitular sólo buscaba sensación periodística que atrajese a los lectores). Lo resumes todo muy bien: inversiones irracionales, corrupción política y económica, endeudamiento público y privado excesivo, nepotismo, derrotismo, victimismo... y lo haces con esa pasión tan española.

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Crisis demográfica, crisis económica

Hola amig@s,

¿qué tal? ¿Cómo estáis? Espero que bien. Os convocado de nuevo a esta asamblea a l@s alum@s de la Escuela Superior de Berlinología. Como siempre, quiero agradecerle al profesor de mates, René Melenas, habernos cedido este aula. También le advierto que si en el futuro no nos cede el aula, la okuparemos por la fuerza. El espacio para quien lo utiliza.

Ahora quiero entrar en el tema por el cual os he convocado: la relación entre las crisis demográfica y económica que azota a Europa estos días que nos han tocado vivir. Algun@ de vosotr@s podría pensar que ambos fenómenos no tienen nada que ver el uno que el otro. Y tal vez no tengan que ver, o tal vez sí. Que gallego me ha quedado. Parezco Rajoy.

)

Este tio es un crack, joder. Sin duda, la inutilidad es una de las pocas cosas que comparto con él.

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La gran mentira alemana

La mentiras caen por su propio peso o por la fuerza de la gravedad, como diría el pseudofilósofo, pseudoempresario y máximo enemigo de este becario manchego. Me refiero a César Alierta. Así que hoy voy a hablar de mentiras que, aunque sean repetidas una y mil veces, seguirán siéndolo hasta el fin de los tiempos.

Vamos con la primera mentira: el Profesor Shopenhaua miente e insulta a la inteligencia al decir que Juanma (es decir, yo) es su becario. En todo caso, yo soy el becario de Berlunes y de la Escuela Superior de Berlinología. Ya sabéis: los mediocres siempre tienden a intentar apropiarse de todo por miedo a que su mediocridad les deje sin nada.

Vamos con la segunda mentira: la culpa de la crisis económica que vive actualmente Europa es de los endeudados países del sur, de la "periferia", como nos repite machaconamente la élite intelectual, política y financiera de Alemania. Aquí un ejemplo gráfico de esa GRAN y flagrante mentira ya institucionalizada en Alemania: