Berlín guiada. El bueno, el malo y el feo

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Berlín es una ciudad de contrastes. Si si, lo venimos escuchando hace rato. Pero pareciera que de tanto repetirlo, se va haciendo más evidente. Los contrastes se están marcando cada vez más, y la actualidad nos abre un abanico de situaciones increíblemente placenteras, y otras tan bizarras o dolorosas como las que la historia de esta ciudad nos ha dejado grabadas en la retina.

El bueno, el malo y el feo tienen un duelo existencial en Berlín. El ojo del espectador decide quién es quién. Lo cierto es que el duelo lleva como 100 años sin definirse. Berlín quiere ser capitalista pero no le sale. Quiere ser comunista, pero en el noviembre del 89 se dió cuenta que le gustaba ir de shopping a la Ku'damm. Duro duelo el de esta ciudad, el de la búsqueda de su identidad. Sobre todo porque dejó su adolescencia en el 99. Estaría ahora como en la crisis de los 40, pero sin haberse comprado casa ni haberse casado aún...

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Foto original Potsdamer Platz: Tuxyso / Wikimedia Commons, via Wikimedia Commons

Berlín quiere seguir siendo sexy, pero aquel slogan -lo acelerado de la vida actual- ya suena a viejísimo. "Arm aber sexy", famosa frase del ex-alcalde Klaus Wowereit en entrevista con Focus Money en noviembre de 2003. Pobre pero sexy. El chiste ya pasó de moda, no hace reír. Al ritmo de la llegada de nuevos habitantes, más turistas, inversores y muchos especuladores, si uno pasa el suficiente tiempo en la calle, lo de pobre se torna más visible que lo de sexy. Y Berlín quiere ser sexy, pero no quiere ser pobre.

Por supuesto que el horizonte es amplio para Berlín, prometedor. Son todas promesas, puro porvenir.... 

Es probable que si vienes a „descubrir“ Berlín con una app en tu móvil, una guía de papel, o en una ruta masiva junto a otras 40 personas, te quedes en la capa superficial de Berlín. Al nivel del cemento de la Unter den Linden (de vez en cuando habrá un pozo porque está en obras) . Algunas personas pueden quedarse con eso contentas y eso también es válido. Pero si te interesa genuinamente el lugar que visitas, y hacer valer el dinero que costó tu viaje, hay que pelar esta cebolla para enterarse, capa a capa, de lo que a simple vista parece negro sobre blanco, pero son en realidad como ochenta y nueve matices de gris.

Digamos que te recibe un amigo que lleva en Berlín al menos un par de años, o un buen guía de Berlín. Puede que estas personas te ayuden a abrir los ojos a cosas de Berlín que no esperabas. Como para que al volver a casa, no te quedes sólo con lo anecdótico y un par de souvenirs.

Un buen guía, por ejemplo, habla de los pasajes más fantásticos de la historia, pero también de los importantes, aunque sean menos hollywoodenses. Está enterado de la actualidad de la ciudad, no sólo a escala de las experiencias personales, sino con datos más macro. Te hace pasar un buen rato mientras aprendes cosas que no sabías que te interesaban. Un buen guía despierta tu curiosidad. Te da respuestas, pero también abre preguntas en tu cabeza.

Y porqué escribo hoy este post? Dos motivos. El primero es que leyendo las noticias de hoy sobre Berlín, me encontré con dos artículos que brindan exactamente eso que debiéramos poder brindar a quien guiamos: las dos caras. La capacidad de analizar la ciudad como extranjeros (lo que originalmente somos y nos permite ponernos en los zapatos de quien visita Berlín y saber de antemano sus intereses y necesidades) y la capacidad de analizar desde la experiencia como locales que ya somos, tras varios años (en nuestro caso, entre 3 y 12) viviendo, trabajando, votando, pagando impuestos en esta ciudad. Dos lecturas diferentes, ambas válidas, pero incompletas la una sin la otra.

ARTÍCULO 1: "Berlín una ciudad de extremos. Un viaje que marca un antes y un después". La mirada de una madre viajera con su hija que se asombran de lo organizados, ordenados, ecológicos, civilizados y variopintos en looks que son los alemanes. Desde mi perspectiva personal, la intención inicial de observar y llevarse los buenos ejemplos es buena, pero pierde valor al estar totalmente sustentada en el "mira que fantástica esta gente y nosotros (lease españoles, latinos, sureños de todo tipo) aún tan palurdos. Pero valga como ejemplo de la curiosidad inocente e ingenua que despiertan las cosas nuevas, de un país distinto. 

ARTÍCULO 2: "Y así Berlín siga siendo sexy". La mirada de un periodista que se hace eco de todos los problemas que aquejan a los vecinos locales desde hace décadas, más los nuevos problemas, producto de que hay nuevos vecinos, y de que todos se despertaron una mañana en una ciudad trendy, cool, in y sus sueldos siguen siendo out, mientras que los alquileres se ponen hot. Incluído el problema del alcalde, que, aunque no es turco, parece ser el único perdido en la neblina berlinesa*. Los otros casi 500.000 turcos reales tienen las cosas mucho más claras. En fin, un reflejo simplificado y práctico, como parar saber dónde uno está parado.

Hablé de dos motivos para escribir este artículo. El otro es este clásico del spaguetti western que me viene dando vueltas en la cabeza y que retrata un tema tan universal como el de la avaricia. La película es parte de lo que se llamó la trilogía del dólar, la primera fue "Por un puñado de dólares", la segunda es la de la que aquí hablamos "El bueno, el malo y el feo" (El bueno, el feo y el malo en España), y la tercera "Por unos pocos dólares más", del director Sergio Leone con la famosa música de Ennio Morricone.

La película "El bueno, el malo y el feo" retrata a estos tres tipos que, al analizarlos desde la perspectiva de este artículo, me hacen preguntarme si ésta no es quizás la respuesta a la búsqueda de identidad de Berlín. Las tres caras de esta ciudad puede que sean en realidad una misma cosa. Quizás Berlín es el bueno, el malo y el feo, todo en una misma entidad, porque buscan lo mismo: un tesoro consistente en monedas de oro. 

 

Trailer de "El Bueno, el Malo y el Feo" (1966). Dirigida por Sergio Leone. Protagonizada por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Ceef. 

Baste como última analogía, valga la noción del fake. La película fue filmada entre las provincias de Madrid, Burgos y el desierto de Tabernas, en Almería. Un poco la sensación que da la Potsdamer Platz, o los edificios de Mercedes y otros que están surgiendo como hongos junto al muro. 

 

De Nick - originally posted to Flickr as Almeria, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8185086

 

De Nick - originally posted to Flickr as Almeria, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8185193

 

Tuxyso / Wikimedia Commons, via Wikimedia Commons

*"Perdido como turco en la neblina", dicho de Argentina, análogo al español "Más perdido que el barco del arroz". Se dice de una persona que está desorientada o perdida.

 

Mariángeles Aguirre, guía de Berlín y co-fundadora de HOLABERLIN 

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Comentarios

Imagen de Ferrer

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Me alegro, a ver si superáis vuestra pereza

amazing

Thank you for another fantastic post
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