El capitán de Köpenick

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El Capitán de Köpenick

por

A. Shopenhaua

Hola buenos días, soy Shopenhaua, profesor de todo esto. Hoy voy a contarles una historia que es muy posible y necesario que ustedes conozcan ya que se trata de un clásico del costumbrismo berlinés y también de la literatura alemana vigésima. Se llama el Capitán de Köpenick y va de lo siguiente:

Capitán

Wilhelm Voigt había sido un perdedor toda su vida, ya de jovenzuelo con solo 14 años lo mandaron a la cárcel por robar en una guarnicionería y lo expulsaron de la escuela, era pues un cani decimonónico, un esmirriao y un cuatrero de poca monta, de haber vivido en el siglo XX hubiera muerto antes de los 30 de sobredosis de heroína.

No le quedó otra que aprender el oficio de su padre que era un zapatero remendón en el poblacho prusiano de Tilsit (hoy Sowetsk, Kaliningrado, Rusia) en la frontera con Lituania. Estamos hablando del año 1860 o así, cuando Alemania no existía como tal y había una serie de reinos germanos entre los cuales destacaba la gran Prusia con capital en Berlín que se extendía muy hacia el este.

Esto es Prusia en 1870, que Hitler reconquistó 70 años después

Voigt continuó su carrera delictiva en Prusia (hoy Polonia, Rusia y Alemania) haciendo lo que mejor sabía hacer, esto es: robar, estafar, falsificar, embaucar y en definitiva quebrantar la ley a todos los niveles. Todas sus fechorías le acarrearon una larga temporada en prisión, 30 años, y tras ella un bonito sello de "apestado social" en su expediente. Así pues, cuando Voigt salió de la cárcel, hacia 1906 con 57 años, le fue bastante difícil encontrar un curro honrado con el cual ganarse el pan con semillas incrustadas.

En aquel momento existía una especie de Imperio Alemán que Bismarck, ese militar que tiene una estatua cerca del Siegessäule, se había ocupado de unificar con puño de hierro-cuchillo y arrogancia infinita. En ese escenario, Voigt intentaba instalarse en un sitio, hacía el Anmeldung, buscaba trabajo y al poco de encontrarlo le llegaba una orden de expulsión porque las autoridades habían visto que era un réprobo al que había que echar como agua sucia.

Hoy en día, casi 150 años después, a los emigrantes EU que vienen a buscar trabajo a Alemania y no lo encuentran en 6 meses también se les expulsa, siendo en este caso su único delito tener un pasaporte diferente. Cuánto ha cambiado Alemania...

Tras un montón de patadas Voigt recaló en Rixdorf-Berlín, hoy Neukölln, donde vivía su hermana para ver si entre tanto hipster pasaba desapercibido y encontraba curro de zapatero, pero no, al poco de instalarse la policía le envió una orden de desalojo.

Karl-Marx-Straße (Neukölln, Rixdorf) hacia 1910 sin fixies, Museum Neukölln

Como a Voigt le gustaba Neukölln (Rixdorf) decidió pasar de la orden de deshaucio y sumergirse en la clandestinidad rixdorfiana, es un poco lo que hacen los emigrados españoles hoy en día. Se instalan en Berlín y no hacen el registro oficial, Anmeldung, por miedo a perder la cobertura sanitaria y/o a que les echen, y con razón.

Amparado por la clandestinidad, Voigt intentó buscar curro de lo que sea, pero ya saben: sin papeles, sin pasaporte, sin cobertura sanitaria --> sin curro --> sin permisos --> sin papeles --> y vuelta a empezar. ¿Les suena?

Pero Voigt era muy creativo e ideó un plan para escapar de la mediocridad y del perdedorcismo en que se había convertido su vida.

Para empezar estudió a la sociedad alemana decimonónica, una sociedad muy dada a las reglas, con conciencia corderil, de acatar a las fuerzas del orden, a la policía, a los militares,  a reyes y toda la chusma con sangre azul. ¿Como creen que fue posible sino el nazismo en este país? Bismarck había convertido a Alemania en un estado hipermilitarizado, había hecho de la guerra y la conquista su sello personal y se había rodeado de los militares prusianos más arrogantes posibles,  Roon und Moltke, todos hoy con estatuas y honores en la plaza de la Columna de la Victoria de Berlín.

Bismarck, Roon und Moltke, pacifistas honrados

Voigt sabía de la obediencia ciega borreguil del pueblo alemán y decidió aprovecharlo.

Lo primero que hizo fue irse a algunas tiendas de antigüedades a comprarse unas partes de uniformes de infantería, una chaqueta en este, unos pantalones en este otro, una gorra en este y así. Evidentemente logró componerse el uniforme más deslustrado de la galaxia que parecía el de un capitán de infantería. Voigt era un esmirriado, no habría pasado por militar en su vida, los pantalones le lloraban, la chaqueta le iba pasada de hombros, la gorra le quedaba pequeña, etc. Ni que decir que los colores no entonaban tampoco, atuendo de payaso micolor en secadora a 1000 °C, ni las graduaciones ni los galones correspondían con el rango de la gorra, ni el galón del pantalón y ya de los zapatos deslustrosos ni les hablo, y eso que era zapatero.

Pero todo esto daba igual porque Voigt sabía del vasallaje corderil de la sociedad alemana y más aún de los militares de bajo rango, su auténtico target para el golpe que planeaba dar. Los militares de bajo rango alemanes eran auténticos zoquetes, gente que no sabía ni hacer la o con un canuto, repetidores de EGB, tripitidores de LOGSE, gente que saca la lengua cuando dibuja o escribe, candidatos a antidisturbios en España o a mozos de cuadra en el futuro nuevo país de la UE. Serviles todos.

Así pues el martes 16 de octubre de 1906 Voigt se puso su "uniforme" y se fué en transporte público a Wedding, en concreto a la Sylter Straße, hoy Campus Charité Virchow Klinikum. Allí esperó a un suboficial de infantería y su tropa de cuatro soldados que tras hacer una guardia en Plötzensee se dirigían de vuelta al cuartel.

Cuando los vio aparecer, Voigt tragó saliva y se dirigió al oficial dejando volar la fantasía más loca de su boca.

-Se requiere a estos soldados por orden supremacísima (traducción libre de „auf allerhöchsten Befehl“, una orden que no ha existido nunca), usted suboficial puede retirarse.

Sorprendentemente la cosa funcionó, el suboficial se retiró y los 4 soldados rasos se pusieron a las órdenes del "capitán", que había ascendido de ser un Voigt cualquiera a todo un capitán del primer regimiento de infantería de la guardia prusiana, casi nada. A partir de ahora le llamaremos capitán.

Bien pues, el capitán se dirigió a sus cuatro soldados y les dijo que debían llevar a cabo una misión muy importante, que lamentablemente no disponían de vehículo propio y que por eso debían coger el S-Bahn, todo muy creíble, pero ya saben lo de la servidumbre.

De camino a la parada de S-Bahn más cercana, Putlitzstraße (hoy Westhafen), se encontró por casualidad a 6 soldados más que volvían de otra guardia. Los que reclutó bajo su mando ipso facto. El capitán se estaba gustando, ya tenía 10 hombres a su mando.

Con el S-Bahn se fueron a Schlesischer Bahnhof (hoy Ostbahnhof) que es donde se cogía el tren para ir a Köpenick, una ciudad autónoma en la periferia de Berlín (hoy forma parte de Berlín). En Schlesischer Bahnhof el capitán invitó a sus hombres a una cervecilla mientras esperaban el tren, todo fuera por mantener la moral de sus hombres bien alta.

Tras un viaje tranquilo sin hablar, al estilo alemán, llegaron a Köpenick, el capitán decidió homenajear una vez más a sus hombres, les compró almuerzo y les dió un marco a cada uno (al cambio unos 6 euros).

Comidos, satisfechos y con la moral bien alta los soldados siguieron al capitán hasta el ayuntamiento de Köpenick deonde debían detener al alcalde y tal vez a más gente. Marchaban elegantemente como una tropa. Deberían tener una pinta tal que así:

Imagen bastante realista de como debió haber sido. hauptmannvonkoepenick-buehne.de

Una vez en el ayuntamiento, el capitán ordenó que se cerraran todas las puertas de acceso y que todas las personas permanecieran encerradas en sus habitaciones.

El capitán ordenó detener al alcalde y al secretario de Köpenick y encerrarlos en una habitación bajo custodia, la orden en este caso era "por orden de su majestad", que tampoco existía. También ordenó a los policías y guardias del ayuntamiento que aseguraran la zona y que no dejaran entrar ni salir a nadie, definitivamente el capitán se estaba gustando mucho.

Acto seguido mandó llamar al tesorero para que le hiciera las cuentas del estado de la caja del ayuntamiento y para que le trajera todo el dinero con el objeto de ser confiscado. La suma ascendió a unos 3500 marcos, al cambio unos 21.000€ de hoy. El capitán firmó un recibo de esa suma, no firmó como Voigt sino con el nombre del jefe de la prisión donde él había estado, ya puestos a inventar.

Caja fuerte del ayuntamiento de Köpenick en 1900, de aquí sacó la pasta el capitán

Con el dinero en su poder el capitán ordenó llevar en carromato al alcalde y al tesorero de Köpenick a Berlín, a la Neue Wache concretamente, ahí donde hoy está la escultura de Käthe Kollwitz. Ambos estaban acusados de corrupción y malversación de caudales públicos y les hizo jurar que no se fugarían durante el camino, todo muy marcial y coherente como pueden ver. En Köpenick ampoco se debía informar por telefono ni telegrafo sobre este hecho hasta pasada una hora. Todos acataron como buenos prusianos serviles que eran aquellas órdenes sin pies ni cabeza.

Al resto de sus hombres les dijo que debían ocupar media hora más el ayuntamiento sin dejar entrar ni salir a nadie. El sitio llevaba ocupado un rato y esto había generado una gran tumulto de gente alrededor que se preguntaba qué estaba pasando allí dentro. Con gran decisión el capitán abandonó el edificio y la multitud allí en las afueras congregada le observó con mucha curiosidad andar solo hacia la estación. Me puedo imaginar a un montón de Köpenickianos ahí mirando en silencio como verdaderos borregos como el esmirriado pelele disfrazado de capitán andaba por la calle.

En el restaurante de la estación se pidió una cerveza y se la bebió de un tragazo sin pudor alguno, la gente le seguía mirando. Se subió al próximo tren y se fue a Berlín. Una vez allí entró en una tienda y se compró un traje, y volvió a ser un Voigt común, fin de la historia.

Bueno, fin no, a Voigt lo pillaron una semana más tarde, después de que primero todo Berlín y luego toda Alemania, Francia, Inglaterra y hasta Camboya se hubieran descojonado de la inutilidad, corderismo servil, cabezacuadrismo de los prusianos (hoy alemanes) que se habían tragado con patatas las fantasías de Voigt, el Capitán de Köpenick.

Y le pillaron porque uno de sus compañeros de celda que sabía de sus planes se chivó a la policía a cambio de dinero, sino aún lo estarían buscando.

A Voigt lo condenaron a 4 años de cárcel, pero el mismísimo rey Guillermo II lo indultó a los dos años debido al partimiento de caja generalizado que le había provocado su fechoría.

Saliendo del trullo

Voigt salió de la cárcel y trató de sacar rédito de su historia, publicó un libro y se paseó por todas las televisiones de la época contando su hazaña, no se si participó en algún concurso de famosos pero sin duda lo hubiera hecho encantado. Se fue a vivir a Luxemburgo, lugar inhóspito donde los haya, y murió allí. Ahora sí fin de la historia.

Hoy pueden ir a visitar Köpenick y recorrer los lugares donde pasó todo esto, ver el uniforme del capitán y hacerse una foto con la estatua que le recuerda, en las escaleras del ayuntamiento.

Al cabo de unos años el dramaturgo Carl Zuckmayer escribió una obra de teatro sobre esta historia que se ha representado un millón de veces y a la cual les recomiendo que asistan, vale la pena.

Muy suyo

A. Shopenhaua

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Comentarios

Fernsehen?

"Voigt salió de la cárcel y trató de sacar rédito de su historia, publicó un libro y se paseó por todas las televisiones de la época contando su hazaña, no se si participó en algún concurso de famosos pero sin duda lo hubiera hecho encantado. Se fue a vivir a Luxemburgo, lugar inhóspito donde los haya, y murió allí. Ahora sí fin de la historia."

¿Televisión? ¿Qué año era?

Imagen de A. Shopenhaua

Año 1908

Me he equivocado con lo de la tele.

Quería decir que Voigt se hizo una selfie saliendo de la cárcel y la subió a su cuenta de twitter @hauptmannköpenick25 ganando 100.000 seguidores de golpe.

Muy suyo

A. Shopenhaua

Veo paralelismo con Kleine Niklaus? xD

Veo paralelismo con der Kleine Niklaus? xD

Así me gusta, Shop!

Hay que promover las buenas ideas subversivas y esta fue de las mejores. A ver si se ponen las pilas los perroflautas modernos y no dejamos a los de derechas el monopolio de los timos. El pequeño Nicolás es un buen ejemplo, pero los hay peores y mas descarados: http://www.expansion.com/encuentros/alejandro-martin/2014/11/07/index.html Y tan pancho, oye, se creen los mas chachis y los lectores les dan la razón.

Montag, 8. Dezember: Weihnachtsmarkt Schabernack. Foto: Berliner

Perdone, Vd.

una "h" falta por ahí.

Montag, 8. Dezember: Weihnachtsmarkt Schabernack.
Foto: Berliner Zeitung/Thomas Plaßmann

Ja

También en película

La advenediza

Buena historia. Profe, por qué al pie del artículo nos pone el número de comentarios y a la derecha nos recomienda " leer más" ? Ya me he leído 13 libros en este año. Tengo que leer aún más????
Frohe lo que caiga.