Segundo asalto: soy el mismo. Retrato esta ciudad con nocturnidad y alevosía mientras ésta intenta dejarme contra las cuerdas. Lo llevamos bastante crudo, porque las bellas vanidades también arden en el corazón de Prusia y con sólo pasar las páginas del periódico: Las bolsas europeas vuelven a derrumbarse en plena era Gaga.
Es un buen momento para encenderse un cigarrillo y ponernos a reflexionar. ¿Veamos, qué es lo que está pasando? Berlín, en nombre del Estado más poderoso de la Unión Europea, juega, sin ser un centro financiero de primer orden, a hacer el moralista. Sabemos que pese a las recetas de Bruselas, lo que aquí se dice va a misa y que todos los socios lo acatan. ¿Pero con qué autoridad? No es ningún secreto que desde hace una década, y tras una serie de escandalosas operaciones de carácter especulativo, nuestra querida Hauptstadt se encuentra en un lamentable estado de insolvencia crónica, es decir, que quebró de forma impresionante y desde entonces no ha levantado cabeza.