Follar en Berlín

Imagen de Lorena Bernauer

Líarla parda en Berlín

O lo que es lo mismo, que usted ha hecho la alemanada de follar sin condón. Y por la tarde, a eso de las 15h, cuando la resaca se va disipando, se va dando usted cuenta que no tiene ni idea de con quién se ha acostado su polvo etílico y con quién se acuestan los que se han acostado con su trinchera de fin de semana. Vamos, que la ha follado parda.

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Make love not porn en Berlín

Bienvenidos a otra clase totalmente no moderada por el Choped y que aunque ustedes consideren innecesaria, aquí les tengo leyendo. Esta vez les vengo a hablar de que, salvo contadas excepciones, los alemanes pues no es que follen simplemente mal, es que encima follan a lo porno.

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Follar en Berlín a la aventura

Hola buenas, aquí estoy otra vez, yo y mi ínfimo nivel literario. En mi defensa, yo he venido aquí a hablar de follar, no de mi libro. Porque folladora un rato, escritora pues todavía no soy. Y que quede claro, the Internet is for porn y todo lo que sea guarro no es ningún desperdicio de bytes.

Esta vez les quiero ayudar a venir a Berlín a follar a la aventura. Es decir, yo se que a ustedes eso de hacer los deberes antes de embarcarse en un nuevo proyecto no les mola. A ustedes les mola llegar y que su amigo que lleva 10 años en Berlín les de todo servido en una bandeja de plata del IKEA. Que son ustedes unos señoritos, vamos.

Y como aquí en Berlunes les damos lo que ustedes quieren, pues allá voy con mi lista de sitios para follar a lo bestia, sin miramientos ni florituras. En los que follar es una ordinariez, caer bajo, se hace sin condón y con el Bild en la mano, uno pilla sífilis o ladillas, pero que igual uno se corre y ve a los otros correrse. Porque esto es Berlín: si quieren erotismo y sofisticación váyanse ustedes a París y paguen 25€ la hora por el derecho a respirar el mismo aire que los parisinos. Por el selfie delante de la Torre Eiffel son 15€ más.

Egal, a lo que íbamos. Dentro lista:

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La Fernsehturm no ha visto un condón en su vida

Queridos alumnos de la follatología berlinesa, sean bienvenidos a la clase que quizás les salve la vida.

En España llevamos cuarenta años de retraso en todo: carreteras, infraestructuras, idiomas, educación, protocolos y desnudez. Pero en una cosa nos pusimos al nivel europeo, véase el Póntelo, Pónselo.

Los alemanes vienen a ser escrupulosos en las paranoias mentales y físicas más variopintas. Pero resulta que aquí la píldora femenina se implantó como la solución perfecta a todos los problemas logísticos que follar conlleva. Así a bote pronto, pues suena bien. El pequeño detalle es que se les olvido actualizar el formato en los ochenta y parece que aquí nadie quiere enfrentarse al gran elefante en el medio del país.

¿Qué quiero decir con esto? Pues cuando uno se va a la cama con una alemana, es muy probable que la tipeja pregunte algo así como: oye, tu vas con cuidado, ¿no? Y acto seguido se baje las bragas para que te la folles. Y como buen españolito o entras a lo torero a dar la estocada, o sales corriendo. Y cuando una se va a la cama con un alemán y como buena españolita le pasas el condón para que se lo ponga, no vaya a ser que se piense que eres una guarra, el rubito te mira con intensidad azul y te suelta un: du bist ein gutes Mädchen und nimmst die Pille, oder? Es que con el condón se me baja...

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Aprender a follar en Berlín

Buenas noches a todos. Sí, buenas noches porque si usted me está leyendo es a horas intempestivas y navegando en Internet con solo una mano. Eso lo sabemos usted, yo y el vecino de enfrente. Porque usted tiene dinero para sus drogas pero no para cortinas.

Bienvenido a una nueva sección berlunesa que le va a intentar sacar de la trinchera sin agujero que es Berlín. Usted lo ha intentado todo: aprender a follar en Berlín con la excusa de que con el tándem se aprende alemán, ligarse a una MILF cuarentañera del Este que se deje, o ir a los burdeles de tarifa plana que el amigo Juanma recomendó en su día. Y no, no se lo follan.

Imagen de Juanma

Más put@s que las gallinas

Nunca fui guapo ni nunca lo seré. Además de mi procedencia albaceteña original, mi inexistente atractivo físico es lo único que tengo en común con el gran Andrés Iniesta. Pero seguro que él folla más que yo. Es lo que tiene la fama y el dinero. Yo carezco de ambas cosas, además de no tener ni una pizca de carisma, que es uno de los pocos valores que no se pueden comprar con dinero en este mundo. No es mentiré: las ansías por follar (algo) fue una de las razones que me arrastraron a Berlín.