Solo en Berlín

Imagen de Marcella

Barbacoas en Berlín

Queridos amiguitos,

¡Qué guay! Parece ser que alguien llama nuevamente a nuestras puertas. Y no, esta vez no es el GEZ, sino la primavera berlinesa que llega de nuevo, eso sí, con un poco de Verspätung: en 12 días empieza lo que diríamos el "verano", por ponerle un nombre a esos meses del año en los que llueve, graniza y truena.

Después de un mes de Abril con bastantes días soleados y un mes de Mayo pasado por agua, el fin de semana pasado pude irme por fin al Volkspark con mi perro Supri y mis amigos gafapastasclubmateros a pasar la resaca en una amena Grillparty. Ojo que no llevé ni lasagna ni farfalle Chopped, comí morcilla de Burgos y no me pasó nada a pesar de mi genética italiana.

Debido a que confío en que vuelva a salir el sol un sábado o domingo de aquí a Octubre, y ya que no es plan de columpiarse dejando este post para julio o agosto, he pensado que sería de gran utilidad para todos vosotros traeros este artículo de nuestros amici di ilmitte

¿Dónde están permitidas las barbacoas en Berlin?

Desde el 2012, la capital germana ha introducido algunas prohibiciones. Por ejemplo, el Tiergarten, donde hasta hace poco se llenaba cada domingo de decenas de parrillas, sobre todo de familias turcas, se ha dejado de permitir.

Imagen de El Fonomaton

Cosas que pasan en Berlín; Un pony viajando en S-Bahn

Imagen de El Perro Salvaje

Vincent, el nuevo camello del Görli

Hace unos días, durante mi caminata nocturna con Pablo, mi perro, dándole la vuelta al Wrangelkiez, me encontré con que la Görlitzerstrasse estaba cerrada por la policía a la altura de la Cuvry. Me imaginé que los camellos la habían liado y no le di importancia. Al día siguiente, durante mi caminata matutina con Pablo (sí, nuestra vida es muy rutinaria), el Görli estaba cerrado a partir de la mitad del cráter. Como lo oyen, un muro de policías, dividía el parque por la mitad. "Mierda", pensé, "la tienen que haber liado parda" (disculpen mis españolismos, pero me casé con una de las vuestras).

Como soy un hombre de extrema curiosidad y una habilidad fabulosa para la investigación (no como Schopenhaua que se limita a Wikipedia) me senté en la computadora (apunto estuve de escribir ordenador, pero tengo que luchar por mantener mi identidad) al llegar a casa y escribí en Google News: "Görlitzer Park", para ver que decía el BILD. Buena sorpresa la que me llevé:


 
Imagen de El Perro Salvaje

Un sitio extraordinario

"Al legislador del '89 se le olvidaron dos artículos fundamentales: el derecho a contradecirse y el derecho a marcharse" Charles Baudelaire

Existe al suroeste de Berlín, en el medio del bosque, un sitio muy especial, el Friedhof Grunewald Forst, un cementerio en el que están enterrados casi exclusivamente suicidas. Lanzarse al Havel era una de las formas más comunes de quitarse la vida a finales del XIX y principios del XX, y no importa a qué altura del rio te lanzaras, las oscuras corrientes te llevarían siempre a la bahía de Schildhorn. Por esa razón, no lejos de la orilla pero tampoco muy cerca ya que los entierros salvajes eran meritorios de grandes multas, las desgraciadas familias de los infelices rechazadas por los cementerios afiliados a alguna religión se llevaban a los cadaveres bosque adentro y les daban pagana sepultura en noches de niebla. Como siempre, existe en alemán una maravillosa palabra para estos lugares: Schandacken (campos de la vergüenza). Sitios en los que descansan para siempre aquéllos a los que Dios no dio paz en vida ni perdón en muerte.

Imagen de El Perro Salvaje

Shakespeare en el Görli

shakespeare logo

Algún lector culto de Berlunes (si es que queda alguno al que el Choped no haya expulsado por envidia) se habrá sorprendido si entró alguna vez este verano al Görlitzer Park por la Lübbenerstrasse, al ver a Orson Welles, gordo, barbudo y borracho, atado a un árbol junto al célebre crítico literario Harold Bloom, rogándole al monumental Sir John Falstaff que les liberara y sobre todo que compartiera con ellos su botella de whisky.
Imagen de smonicats

Sólo en Berlín

Berlin bleibt nie Berlin

Venir a Berlín de visita es desconcertante. Puedes completar la ruta de monumentos y museos de Mitte en el Free Tour, salir de fiesta por los 10 bares y 5 clubs que todas las guías recomiendan e incluso tener el acierto de encontrar el mercadillo turco. Puedes sentirte super auténtico repasando todos los pisos del Tacheles y comprándote los souvenirs en el Mauerpark, puedes pillar una bici y sentirte el amo de la ciudad, pero aún así puedes volver a casa sin saber realmente qué es Berlín. Qué es lo que la hace tan especial y única, porqué todo el mundo habla de ella con pasión y nostalgia, dónde estaban esas fiestas tan míticas que no has ni olido o porqué alguien se instalaría en una ciudad tan fría y de calles tan vacías y oscuras.

Berlín no es ni bonita ni romántica a primera vista y desde luego...

Imagen de Hector

Una bomba inglesa de 250 kilos en el Spree.

Cosas que todavía ocurren en Berlín.
 

El día comenzó como cualquiera, regresé del trabajo, saqué a pasear a Pablo, encendí un cigarrillo y me asomé por la ventana como tantas viejitas turcas de mi calle hasta que de pronto veo a mi vecina a media cuadra acelerando el paso y con cara de circunstancia. "¡Héctor! ¡Hector! ¡Una bomba!" Mi vecina, me he dado cuenta a lo largo de seis o siete años, es un poco exagerada y muy miedosa, yo por mi parte no le doy demasiada importancia a nada y mucho menos a una alarma de bomba en Berlín, así que seguí como las viejitas de mi calle, fumando, asomado por la ventana, viendo crecer las hojas de los árboles.