Erasmus-Orgasmus

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Así se conocía a la famosa beca por los pasillos de la facultad en Madrid donde estudiaba. Yo, como siempre, andaba perdida en mis divagaciones y no estaba al tanto del apodo. Cuando lo escuché por primera vez ya era tarde: mi solicitud estaba tramitada.
 
A mi noviete, lógicamente, le oculté la leyenda urbana que acompañaba al erudito teólogo. A fin de cuentas mis motivaciones para solicitar la beca eran muy diferentes a las del alumnado masculino: ¡quería quitarme ese hueso de asignatura que no se aprobaba ni con chuletas!
 
Se comentaba que con solo asistir a las clases y presentarte a los exámenes los docentes alemanes terminaban aprobándote las asignaturas más por pena y vergüenza ajena que por tus dotes académicas.
 
Y ahí estaba yo, leyendo el tablón de anuncios: “Yolika pa Freiburg”. Mi primera preocupación existencial era ubicar Freiburg en el mapa. Una vez resuelta esta duda, mi segunda preocupación era averiguar el frío que hacía allí. Como veis, no iba desencaminada.
 
3 de Octubre de 2000; Ése fue el día que elegimos mi amiga y yo para volar rumbo a Alemania.
 
Recuerdo bien la llegada. Nos recibió nuestro anfitrión alemán, el “Hausmeister” de la resi que era una especie de MacGyver venido a menos.
 
Nos mostró nuestras habitaciones como si de la mejor suite del Ritz se tratase. Aquel hombre se enorgullecía de su imperio, pero nosotras no podíamos parar de llorar. Hasta ese día nos creíamos capaces de todo, pero en ese preciso momento la realidad nos abofeteó sin piedad, demostrando que eramos dos niñatas de 23 años que lo único que querían era salir corriendo de esa mierda de habitación.
 

La vida nos lanzaba el órdago que llevaba años guardando y se quedaba sentada, impasible, apostando que no duraríamos ni dos semanas. Sin el amparo y la protección familiar de la que habíamos gozado hasta entonces, teníamos todas las papeletas para salir pitando de allí con el título de “fracasadas” pegado en la frente.
 
Diez meses después nos encontrábamos en el mismo escenario, con nuestro MacGyver particular y de nuevo llorando sin consuelo. Esta vez era un llanto distinto. Ya no estábamos aterradas por lo desconocido.
 
¿Qué sucedió durante esos meses para que no quisiera irme? ¿Cómo una experiencia tan breve había alterado todas mis prioridades? Lo que anteriormente significaba todo mi mundo, mi referencia, ahora no tenía importancia. Me dí cuenta entonces de que lo que me esperaba en España no era mío, era la realidad que mis padres me habían proporcionado; cómoda y segura, pero sin riesgos.
 
En Freiburg dejábamos para siempre recuerdos y vivencias de una etapa de superación personal. Sin ninguna ayuda habiamos aprendido gran parte de lo que es la vida, la de verdad, esa que hace daño, pero la que igualmente concede treguas maravillosas en las que todo vuelve a tener sentido.
 
Y ¿por qué no decirlo? hubo muy buenos momentos, diversión, aventuras y anécdotas que aún hoy nos hacen reír a carcajadas y no sé mi amiga, pero yo pude dar fe de que la leyenda urbana que se escuchaba por los pasillos de la facultad era cierta.
 

Comentarios

Lástima que esta beca si seguimos así pasará a ser una leyenda del abuelo cebolleta, cuentos y cosas así.... el grifo se cierra para educación, sanidad y cosas básicas.... triste. Me alegro de que tu pudieras vivir esta experiencia hasta el fin de sus consecuencias, jejeje.

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Pero si el artículo se acaba en lo más interesante. ¡Queremos de saber!

Ejem, creo que tengo que participar en esta conversación...

Aquí TekindusT, fiel estudiante oyente (y no parlante) de la Escuela Superior de Berlinología. Ni siquiera estoy registrado.

También vine de Erasmus a Alemania, a Wildau que es un pueblo cutre con una universidad no-cutre unos 25 km al sureste de Berlín. Creo que más o menos todo el que se ha ido de Erasmus ha pasado por esta primera corta fase de "joder, quiero volverme pero YA!"

- Mi habitación también dejaba que desear. No era para echarse a llorar, pero tampoco era el Ritz.
- También pensé en echarme a llorar cuando nadie en mi residencia hablaba una sola maldita palabra en inglés (mi alemán se limitaba a Danke y Bitte).
- Empecé a odiar el pueblo en el que me instalé, Königs Wusterhausen desde el primer día, cuando salí a por algo de cena. Era lo más parecido a una ciudad fantasma (con su correspondiente capa de hielo) tras un apocalipsis zombi. Conté a 2 personas por la calle en una caminata de unos 3/4 de hora. Era febrero.
- Comuniqué a mis padres y amigos que no me lo estaba pasando nada bien. La Gran Estafa del Orgasmus.

Pasaron las semanas, llegó gente nueva a la residencia, aprendí a comprar en el Rewe de la esquina y a saber qué responder a las preguntas de las cajeras, a acostumbrarme al ritmo de trabajo de mi PFC... en agosto también lloré y también porque esta experiencia terminaba. Terminaban las fiestas más salvajes que he presenciado, las borracheras de no acordarse de nada al día después, las noches de clubs por Berlín... Pero también terminaba el trabajo en un ambiente diferente, en un entorno multicultural; terminaba conocer y desmitificar Alemania y Berlín, compartir charlas con personas de multitud de culturas diferentes y aprender un nuevo idioma. Hubo tiempo para todo, fiestas y no-fiestas.

Tras tener el mayor golpe de suerte de mi vida, me ofrecieron un trabajo en la misma universidad, así que aquí sigo. Pero ya no en Erasmus.

Imagen de foreign111

Es demasiado dramático el artículo, una exageración...

Imagen de Yolika

Una de dos...tu comentario se debe a que no has ido jamás de Erasmus o que no lo has vivido al 100%...

¬¬
Saliste de tu casa con un billete reservado hace tiempo, un sitio asegurado desde España para dormir, todo (o casi todo) el papeleo hecho. Hasta aquí el único problema es que no te gustó la residencia que te tocó, vaya problemón....
¿Qué era lo que mencionabas antes de esto? Ah si, lo de situar Freiburg en el mapa. ¿Con cuántos años fue tu erasmus? Alrededor de 20 supongo... ¿Cuándo rellenaste el formulario eligiendo las ciudades no se te ocurrió mirar donde estaban las universidades para las cuales habías hecho la solicitud? Y si habías solicitado plaza en Alemania ¿no se te ocurrió estudiar un poquito de alemán? Es lo que hicieron todos mis amigos/conocidos que posteriormente fueron erasmus en Alemania.
"Teníamos todas las papeletas para salir pitando de allí con el título de “fracasadas” pegado en la frente". ¿Porqué? ¿Por tener que ir a una universidad que tu habías elegido, a estudiar en un idioma y asignaturas que tu habías elegido?
"Me dí cuenta entonces de que lo que me esperaba en España no era mío, era la realidad que mis padres me habían proporcionado; cómoda y segura, pero sin riesgos". Te animo a que corras un riesgo de verdad y después lo compares con las experiencias erasmus. Freiburg sera tu nueva "realidad de tus padres".

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A ver... si tú eres uno de los muchos que estaban hacinados en Erfurt hace unos meses entiendo que digas que exagero.
Parece que no te ha quedado muy claro lo que quería expresar, quizá para alguien que no ha vivido un Erasmus sea dificil entender una experiencia así.
No lloraba por la mierda de habitación sino por todo lo que se me venía encima. Tú te has quedado solo en la punta del icerberg.
Freiburg no fue la opción que elegí, como casi siempre que echas una beca te dan plaza donde queda hueco. Y claro que estudiaba alemán! pero solo cuando vives en Alemania te das cuenta que ni el alemán de “La Escuela de idiomas” ni el de la “Facultad de Filología Alemana” te preparan siquiera para entenderte con la cajera del Lidl.
Lo dificil no es asistir a la Universidad y estudiar (punta del iceberg). Hay que comer y sin dinero no comes, los ahorros vuelan…hay que buscarse un curro porque salir de casa pero llamar a papa para que te de pasta está muy feo. Asique en definitiva hay que buscarse la vida y eso no estaba dentro del papeleo. Y créeme que conocer por primera vez la soledad no es fácil de soportar.
Con 23 años, sin experiencia y en un país extranjero es duro pero lo positivo de todo esto es que una vez superado es muy gratificante.
Ahora con 36 años podría pensar que no fue para tanto, pero es que ahora ha llovido mucho ya!

Ole, ole y ole!

¿Sin ninguna ayuda? No, si ahora irse de erasmus-orgasmus va a ser igual que emigrar. Yo he vivido las dos cosas y no tiene nada que ver. Sin ofender, pero este parece el relato de una niña mimada.

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No se me acalore...
yo nunca dije que erasmusmes igual que emigrar. La ayuda economica de erasmus era simbólica, además casi todo te lo daban al finalizar la beca. Yo también he vivido las dos cosas y claro que es distinto, de la experiencia erasmus estoy super agradecida.
No hay que olvidar que escribo desde el prisma de una niñata de 23 años, con eso lo digo todo...