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Imagen de Santa Hildegarda

Me presento a ustedes, pues mi fama no tiene precedentes, efectivamente y aun bien, sería poca en comparación con los muchos méritos y deméritos que adornan mi biografía.

Ach ja! Bueno, jovencitos. Mi nombre es Santa Hildegarda, pero pueden llamarme Hilda. Dejen que les prevenga, yo, ya soy fantasma viejo, y al igual que en Cuento de Navidad, vengo a mostrarles que no hay acción sin consecuencia.

Yo fui un berliner, sí, yo fui un donut. No ha muchos años que vivía en una de las concurridas calles cercanas a Görlitzer Park, aunque con el correr del tiempo y de mi periplo vital-periplo significa viaje, aprendan-, me trasladé a las inmediaciones de Frankfurter Tor. Escuchen, mi historia -ruido de cadenas-.

Hay una advertencia que puedo hacer, ya que he experimentado los riesgos que entraña…

¡Montar en transporte público sin billete, destroza los nervios!

Nunca, nunca, lo hagan, por más que su osadía les empuje a subirse a un S-bahn atestado de berlineses, perros, bicicletas y jóvenes alternativos. No lo hagan, porque agazapado entre dos pasajeros, está su perdición, el terror para su sistema nervioso. Un fulano o fulano se le acerca, ¿”Fahrskarte, bitte?” y ¿tienen billete? ¿no, verdad?, claro que no.

¿Qué responden? Ya sé que disimulan como si buscaran en su mochila, bolso o bolsillos. Dirán que lo han perdido, que no se lo explican, que no, de verdad, que lo tenía. “Ich habe keine Ahnung, ich verstehe nicht”. Bien, les toca apechugar, poner cara de póker y dar una dirección… ¡falsa! Lo sé todo al respecto.

Y créanme, al principio, tiene su encanto, incluso llegarán a su WG Zimmer y encenderán el ordenador, irán a YouTube para que suene Lust for Life, o vaya a saber qué cosas, ese tipo de música que le lleva a una persona de bien, a volverse un “outlaw”.Por supuesto, lo contarán al día siguiente en su clase de alemán, si es que estudian alemán, o a sus no amigos, en Panorama. Y mientras lo cuentan, se sentirán poco menos que Robin Hood, porque sí, porque esta hazaña urbana parece que es lo mejor del mundo, embellece y da puntos en la imagen de "cool".

Pero, a la segunda, ya no será divertido. No lo será, porque si vuelven a incidir en esta trampa, o es porque o bien no tienen un mini job para costearse el abono transporte, o bien no tienen simplemente posibles.

Entonces, ¿por qué están en Berlín? ¿De verdad encuentran atractivo, pasar esos momentos en el andén de la estación, interrogados no precisamente por un austríaco guapo como el de Rex, un policía diferente? Piensen, estimados, si les compensa vivir con la zozobra en Berlín. El debilitamiento del sistema nervioso es notable, vivir en el riesgo, no es lo que les interesa.

Ahora retorno a mi futuro, les dejo en el pasado. Volveré, tal vez, con otro sabio consejo. Y recuerden, si desean timar, a pesar de mis advertencias, mientan y digan que son ustedes franceses, italianos, ingleses, venezolanos, por cada “von Spanien”, que suena, se escribe un artículo manipulador en Der Spiegel.

Artículo aparte merecería la extraña conversación que tuve una vez. Se resumía en “¿Te has fijado qué pintas tienen los que controlan los billetes?”, “no especialmente”, “Que sí, mira, van vestidos mal, parece que eligen a los más chungos”.

Y desde entonces, yo viajaba en los vagones adivinando quién sería el controlador de turno. El que llevaba calcetines blancos con mocasines negros, ése solía ser.

Afectuosamente suya.

Comentarios

Imagen de A. Shopenhaua

Aprobada en Berlinología

La próxima ponga una foto de algo, aunque no tenga nada que ver, alegra la vista.

Muy suyo

A. Shopenhaua

Imagen de La Duquesa de Pankow

Guten Abend, querida Hilda!
Qué excelente descripción de eso de ir de "Schwarzenegger", digo de Schwarzfahrer, o sea, sin billete y que le pillen y le hagan pasar vergüenza. Si el Tram fuera en Pankow habría todo lo que describre más unos pocos andadores (Rollator) para ancianitos. 
Bienvenida al Ágora. 
 
Un saludo desde mi Altbau,
Ihre Herzogin

Muchas gracias Duquesa de Pankow
Reciba un cariñoso, efusivo, melodramático, distinguido y elocuente saludo,
Santa Hildegarda
Hilda

Imagen de A. Shopenhaua

Muy buen vídeo.

Debería ir a portada el artículo entero solo por este vídeo.

Muy suyo

A. Shopenhaua