Impublicables socarronerías

Imagen de Juanma

El otro día estaba en mi casa rascándome las bolas cuando mi cuerpo mi impuso un deber ineludible que me obligó a salir de la cama: me entraron ganas de cagar. Me levanté con mucho esfuerzo y poniendo toda la concentración que mi cerebro todavía es capaz de aplicar a cada uno de los movimientos de mi esmirriado cuerpo para alcanzar la taza del retrete. Me senté en ella. Miré a la izquierda con las pocas fuerzas que me quedaban hasta divisar un ejemplar del diario El País del pasado 25 de junio. Os juro que no sé como llegó el periódico hasta allí. Nunca fui un aficionado a leer tan sesuda e intelectual publicación, ahora ya, según me comenta un colega periodista también en prácticas como yo, en profunda decadencia.

Después de expulsar el mal de mi cuerpo y cuando estaba a punto de limpiarme con el para mi inextricable titular "El fracaso de la cumbre de la UE dispara la prima de riesgo española" de la portada, se me ocurrió darle la vuelta al diario. Allí, una entrevista con el actor Daniel Brühl ("A veces me miro al espejo en busca de un halo de santo"), más conocido últimamente por haber abierto en Kreuzberg un gentrificador restaurante llamado Raval.

Los cuatro primeros párrafos son lo normal en una entrevista. Pero al llegar al quinto me encontré con esto. "Cuanto más baja la botella de vino blanco mallorquín, más audaces y más graciosas se tornan las versiones que ofrece sobre el "tipo normal" Daniel Brühl. Resultan impublicables sus socarronerías sobre algunos medios que lo han desacreditado alegando que su bar contribuye al encarecimiento de los alquileres de la zona". ¿No es esto una alusión directa a Berlunes? Yo creo que sí.

Como el periodista tira la piedra y esconde la mano al escribir "impublicables... socarronerías", me puse a imaginar cómo habría podido ser la conversación. Aquí van un par de versiones:

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Versión 1:

Periodista: ¿Qué te parece Dani lo que se ha venido publicando últimamente sobre la relación entre la gentrificación...

Brühl: ...un poco más de vino mallorquín de 32 euraquens?

Periodista: Ah sí, cómo no. Como yo no pago, tú ve poniendo... te comentaba lo de la gentrificación...

Brühl: Ah, sí. Ya sabes, mucha envidia y mucho muerto de hambre en esta ciudad. Si alguien no puede pagar 32 euros por Nounat, tampoco tendría que tener derecho a vivir aquí, ¿no crees? Entre tú y yo, ¿no crees que está llegando a Berlín demasiado español mediocre con poco dinero y muchas pretensiones? Esta ciudad nunca podrá mantenerse cool con esta gentuza...

Periodista: Menos mal que tú y yo somos diferentes, ¿ eh Dani?

Brühl: Bueno, sí, yo un poco más que tú, pero bueno.... ¿un poco más de vino?

Versión 2:

Periodista: Hostias, qué bueno está este vino. Para Dani, que ya me estoy poniendo tierno. Prométeme que luego vas a imitar a Tarantino...

Brühl: Te lo prometo. Por cierto,  ¿has leído la mierda esa de post que ha escrito un tal Juanma, sí, un albaceteño que se cree que puede decir lo que quiera porque viene de la perifería perdedora y aspira como mucho a pillar el Hartz IV? ¿No tiene cojones a acusarme de gentrificar el barrio?

Periodista: ¿De qué me estás hablando Dani? Anda, ponte un poco más de vino e imítate ya al Quentin. ¿Y para cuándo los gintonics?

Versión 3:

Periodista: Como baja esta botella de Nounat, ¿eh?

Brühl: ¿Quieres otra?

Periodista: Hombre, ya que lo propones...

Brühl:...nene, más vino! A esta nueva hornada de españoles da gusto darles trabajo como camareros: bien formados, trabajadores, limpios, no rechistan y enciman cobran poco. Bendita crisis.

Periodista: Por cierto, ¿qué opinión te merecen las acusaciones de ciertos medios de que tu bar encarece los alquileres de la zona?

Brühl: ¿Te refieres a Berlunes?

Periodista: Hombre, ya que lo mencionas...

Brühl: Pues mira, al principio me hizo gracia. Al final y al cabo, son una panda de mangurrianes y muertos de hambre. Hostias, pero es que el negocio no me va como me esperaba. A ver si es que van a hundir mi super idea de abrir un bar chupi-guay de tapas españolas en Berlín-Xberg. Y encima que se llame Raval, que no me digas que el nombre no es original ni nada, eh...

Periodista: Sí, sí...muy original...ya se acaba la botella, eh...

Brühl: no te preocupes. Nene, más vino! Por cierto, en la ficha del Bar que publiques en la entrevista, bájame un poquito los precios que si no los españoles no me vienen y hay que darle al local un ambiente un poco más aborigen.

Periodista: Eso está hecho... pero sólo si antes me imitas a Tarantino.

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Acabo este fantasioso post con una de las pocas citas de Schopenhaua con las que estoy de acuerdo: "Los restaurantes españoles de Berlín son todos una PUTA mierda sin excepción". Dani, si me invitas a cenar, te prometo publicar una entrevista que no será una entrevista: será una auténtica felación.

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Comentarios

Grande!

Grande Juanma! Yo que pensé que la indignación te iba a convertir en un quejica aburrido y anacrónico... Me complace anunciar que el italiano de la esquina opusta está haciendo que el mal llamado Raval luzca más como un geriátrico que como un bar. En honor a la verdad, no podemos decir que el italiano, cuyo nombre no recuerdo, sea tan auténtico como el Görli Burger, en realidad es pijaso, pero los precios son acordes a la calidad de la comidad, los mesoneros son simpáticos, las mesoneras simpatiquísimas (hay una que nunca lleva sujetador), y no van plan "cool" como en la trilogía popular "Ritrovo-Casolare-Due Forni"... Ni plan top-model como los gilipollas de Raval. A ver cuando me animo y les mando una crónica...

En cuanto a Raval, confío en que la clientela pronto se cansará de pagar el Taxi desde Prenzlauermierda y Mitte hasta el Görli para comerse tres albondigas por cinco euros... aunque jamás se debe subestimar la imbecilidad de un pijo...

Juanma, cuando estés por la zona y tengas que cagar, échame un toque y nos cagamos juntos en Raval.

¡Vaya!

Ahora que había empezado a vestir suje descubro que elevaría +10 mi simpatía si no lo usara.

Uno no sabe ya qué hacer...

Psssst, Psssst! Juanma, con artículos como éste se me va a olvidar el suje en casa la próxima vez que te vea.

Servilismo

Vivo cerca del restaurante en cuestión y no lo estoy de acuerdo al 100% con la opinión del redactor de este artículo.

Lo que si me llama mucho la atención es el exagerado servilismo con el que se trata al señor Brühl en el articulo del El País.

Cito:
- "Es de admirar el aplomo profesional con el que Daniel Brühl finge creerse la impostada ignorancia de la joven"
- "¿Esto es lo que pasa cuando se es una estrella? Brühl, que es un hombre inquieto, se retuerce un poco en la silla y razona sobre la futilidad del concepto de estrella"
- "Cuanto más baja la botella de vino blanco mallorquín, más audaces y más graciosas se tornan las versiones que ofrece sobre el "tipo normal" Daniel Brühl."

Digno del mejor Urdaci con el PP...
Si tuviera que apostar por como fué la conversación creo que me quedo con la Version 2.

Imagen de Checkpoint Albert

Voleiplaya

Mira, en mi experiencia de conocidos en ese bar, al final, resulta que es un Bar-Celona pijo, pero que en vez de tener a una loca que se hace llamar columna, tienen a Daniel, que no se entera de lo que pasa en su bar

Blog de Juamma a Favoritos

Hola Juanma,
Somos catalanes, de Barcelona ciutat y tu análisis del Raval, de sus gentes, de sus rinconces y su ambiente no se podía acercar más a la realidad. Durante años hemos tenido que luchar ante la incomprensión de los que nos rodeaban y tu sinceridad nos ha llegado al alma.
Esperamos ansiosos tus nuevas aventuras. Y nos libramos por fin de la culpa, ante nuestros extraños sentimientos hacia Kreuzberg y la Línea gargajo.
Desde un lugar remoto de Kreuzberg...

qué fea es la envidia, coño

qué fea es la envidia, coño

Imagen de Juanma

Más feo soy yo

Te refieres a la envidia de tener un restaurante espanyolazo (uno más) en Berlín llamado Raval? O a ser guapo y famoso como Daniel Brühl? Sinceramente, no tengo envidia de nunca de las dos cosas.

Ah, y más fea que la envidia soy yo, conioooooooooo!

Circula.

garrulos cordiales

Juanmi