Internacional Hedonista: coge lo que quieras cuando quieras...

Imagen de Andreu

Si hacemos caso a su manifiesto, la Internacional Hedonista (IH) no es una organización, ni siquiera un movimiento, sino tan sólo una idea. Una idea "cuya interpretación depende de cada uno". "Cada persona es responsable de sus actos. Los hedonistas y las hedonistas se unen en diferentes alianzas para realizar acciones con o sin un objetivo específico". Aunque, en realidad, el objetivo último de toda esta hedonista espontaneidad es uno y sólo uno: mejorar el actual estado de las cosas, que dista mucho de ser óptimo (que se lo pregunten si no a los preparados españoles).

De hecho, ya lo había leído alguna vez ante en algún sitio que ahora no recuerdo: el capitalismo, en su actual estadio, ahora en proceso de dulce putrefacción, basaba su desarrollo en el hedonismo, en el deseo de disfrutar, de tener en cada momento todo aquéllo que se desea o, al menos, se cree desear. Basaba su avance en el consumo a crédito: lo importante no es si tienes el dinero para comprar aquéllo que deseas o crees que desear, sino el deseo de comprarlo. Las cosas no se consiguen con esfuerzo ni ahorro. Con una tarjeta de crédito basta. Y en el consumo reside todo.

Pero el capitalismo está enfermo, en crisis. Así que hasta nueva orden habrá que darle una creativa vuelta de tuerca a los impulsos hedonistas. Y la IH, de bases sanas y fuertemente postmodernas, parece haber sabido ver el hueco a la perfección para justificar sus acciones directas y subversivas: si hacemos caso del discurso oficial, es decir, que todo irá como antes, que no nos preocupemos, que lo que hay que hacer es coger (a crédito) lo que queramos cuando queramos, entonces que no nos tiemble el pulso. Si lo que desea el consumidor, antes ciudadano, es intervenir la realidad, pues no lo dudes: hazlo.

Bajo esa premisa fundamental, la IH ha iniciado una serie de acciones intervencionistas para protestar contra el silenciosamente progresivo aumento de los precios de la vivienda en Berlín, un paraíso del alquiler barato que podría dejar de serlo gracias al negocio fácil de la especulación inmobiliaria que tantos estragos ha provocado en las Españas. La cosa es fácil: cuando una inmobiliaria organiza una visita a una vivienda cuyo precio queda evidentemente lejos del poder adquisitivo de la mayoría de los habitantes del distrito correspondiente, además de estar lejos del precio real del inmueble, militantes del hedonismo internacional la asaltan en pelotas, con caretas y mensajes directos, y se ponen a bailar desenfadadamente a ritmo de tecno cachondo. Todo ello con la esperanza de que la intervención provoque un conflicto del que brote una irónica autorreflexión: "Sólo ésta nos protegerá de llegar a creernos demasiado importantes". Amén.

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Comentarios

precisamente en el edificio

precisamente en el edificio del video, que es donde se llevó a cabo la última acción de este grupo, vive algún que otro compatriota nuestro desde hace 10 anyos y os puedo dar fe de que lo ha acontecido ahi desde hará más o menos 3 anyos es para quedarse boquiabierto... vejación a saco...