Max und Moritz, cocina berlinesa con 107 años de historia

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Buenos días y bienvenidos a la mesa. Esta mesa virtual donde compartiremos desde los mas sofisticados bocados de la nouvelle cousine hasta los mas rudos y sabrosos estofados de la escena berlinesa, pasando por algún que otro kebab, aunque eso si, cuidadosamente seleccionado.

Como este es mi primer post para la guia de resturantes de Berlín y aun no nos conocemos, os comentaré un par de cosillas sobre mi que creo conveniente sepáis a la hora de leer mis recomendaciones. Ahí van.

  • No conozco a nadie que no le guste comer y sea feliz. Es algo en lo que me vengo fijando en los últimos años. Tampoco me fío de la gente sin vicios.
  • Para mi, comer es un placer, y como tal me entrego a el; con pasión y a poder ser sin ningún tipo de mesura.
  • La mejor paella valenciana la comí en Valencia y el mejor pulpo a la gallega lo comí en Galicia. ¿Que quiero decir con esto? Pues quiero decir que a la hora de elegir, me suelo decantar con bastante asiduidad por la especialidad del restaurante en cuestión.

Y sin mas preámbulos, vamos a hablar de un restaurante que es un clásico entre los clásicos; Max und Moritz.

¿Cuantas veces habéis recibido visita de algún familiar o amigo que lo primero que os dice es “Quiero comerme un buen codillo”? Mas de una ¿verdad? Bueno, pues hasta que se aprueba la propuesta de Visa de verano en Berlín, el sitio al que vuestras visitas quieren ir es Max und Moritz.

Nada menos que 107 años de historia contemplan a este particular restaurante de cocina berlinesa situado en la calle Oranienstraße 62.

Hay que decir que la cocina berlinesa es una mezcla de las cocinas de los lugares de origen de los antiguos pobladores de Berlín. En su mayoría estos lugares son Brandemburgo, Bohemia (Oeste de la actual República Checa), Silesia (pequeña región situada al suroeste de la actual Polonia) y el este de Alemania. Si queréis mas información podéis encontrarla aquí.

El local tiene tres salas diferentes; una principal, una pequeña en el piso superior y una tercera denominada sala de baile, donde no es extraño encontrarse representaciones teatrales, musicales o incluso gente bailando. La ambientación y el mobiliario de principios del siglo XX crean una atmósfera francamente autentica.

Hablemos un poco de los manjares que se pueden degustar en Max und Moritz. La carta en castellano la podéis descargar aquí.

Si es la primera vez que vais, y no habeis comido mucho (está abierto únicamente para cenar) teneis que pedir Berliner Eisbein, el famoso codillo berlinés, hervido, acompaniado de patatas cocidas, sauerkraut (chucrút), puré de guisantes y mostaza. Ojo; este plato esta absolutamente contraindicado para cualquier tipo de dieta o gente que “no tenga mucha hambre”. El Eisbain es una bomba calórica. Avisados estáis.

Si la opción del Eisbein no os convence demasiado, puedo recomendaros el Max und Moritz Steak, un filete de buey con guarnicion de verduras y patatas, o cualquiera de las Flamkuchen (pizzas alsacianas) que podéis encontrar en la carta. Si os gusta el arenque crudo en salmuera, también os recomiendo el Matjesfilet, acompanyado con cebolla, patatas al horno y salsa de yogurt.

De beber pedid la cerveza de la casa “Kreuzberger Molle”. No es que sea una cerveza excelente, pero es sin duda una cerveza original, distinta al resto y difícil de encontrar.

Si aun os han quedado ganas de un postre, mi recomendación es clara; Warmer Apfelstrudel. Esto es una tarta de manzana caliente con vainilla, típica del sur de Alemania.

Cosas a tener en cuenta; si el local esta muy lleno la comida puede tardar hasta una hora en llegar. El precio por comensal es de aproximadamente 20€. No aceptan tarjetas de credito. Si vais a ir un viernes o un sábado por la noche es conveniente reservar mesa. Por cierto, os dejo teléfono, web y demás datos del sitio.

Oranienstrasse 162
Teléfono: 0049 (0)30 695 15 911
www.maxundmoritzberlin.de
Abierto diariamente a partir de las 5pm.

Como anécdota os comentaré que una de las últimas veces estuve en Max und Moritz, el dueño (un tipo formido y con poco pelo que suele andar por alli) celebraba su 60 cumpleaños con una fiesta por todo lo alto en la sala de baile. En un momento dado, se acercó a nuestra mesa para ofrecernos una copa de sekt. Empezamos a hablar con el y acabo invitandonos a entrar a la fiesta como si nos conociera de toda la vida.

Bueno, mis queridos lectores, me despido hasta mi próximo post y recuerden que "a la cabeza el comer endereza".

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Comentarios

Me encanta este sitio...lo

Me encanta este sitio...lo que mas el pan y la crema agria que te ponen en la mesa mientras esperas la comida, y que las mesas son siempre espaciosas...guten Apetit!!