Me cago en tu mayo del 68

Imagen de Juanma

Lo admito: el estallido del movimiento del 15-M y todos los gritos por una Democracia Real Ya me pillaron a contrapie. Justo el día 14 de mayo me fui a una rave, de la cual desperté una semana después, sobre el 20 de mayo, si no recuerdo mal. La fiesta fue salvaje, y la resaca aún más. Pero esta vez, la depresión post-festera fue menos dura de lo habitual porque lo que está ocurriendo desde el 15-M, pese a todas las contradicciones y deficiencias del fenómeno, ha borrado de un plumazo todas mis tendencias autodestructivas y nihilistas. Imaginaos que hasta en mi pueblo, Campoalbillo, se ha montado una asamblea contestataria. Esto parece que va en serio, señoras.

Desde que desperté de mi último gran atiborramiento de drogas y hedonismo sin desenfreno en busca de no sé qué, he recuperado mi ilusión por hacer algo que mejore la mierda de sistema económico y social en el que vivo, he acudido a muchas asambleas de Democracia Real Ya Berlín, he hablado en público (quién lo habría dicho hace unos meses), he aprendido a escuchar y a participar en política. Me he dado cuenta, en definitiva, de que no estoy solo en esta puta ciudad ni en este puto mundo.

Aquí va una sentencia irrefutable: yo no soy un joven trabajador precario, no, yo soy la precariedad personalizada. Así como gran parte de mi generación. Os contaré una historia: todos mis trabajos, desde el primero preuniversitario recogiendo vid en la provincia de Albacete hasta la última de mis prácticas en este puta web, estuvieron mal pagados y destacaron por no ofrecer ni una gota de seguridad vital. Siguiendo este sencillo razonamiento, ahí va otra sentencia irrefutable: no tengo nada que perder porque no tengo nada: ni coche, ni hipotéca, ni contrato y más que seguramente no tendré ni pensión, al paso que vamos. Así que no me vengas con la mandanga de que esto "no es una revolución" y sí que lo fue lo de mayo del 68. Ahora os voy a cantar las cuarenta, cojones, a toda esa vencida generación que ronda la cincuentena o la sesentena. Esos ciudadanos bienpensantes que denuncian con la mano izquierda el consumismo sin razón que nos está llevando a la ruina, mientras con la derecha firman los créditos con el banco que les permite comprarse una casita y darse un par de alegrías al cuerpo. Vosotros, sesentayochistas, no cambiasteis una mierda así que no me vengáis dando discursos revolucionarios y dejaos de hipocresías.

Mi generación tiene muchos defectos, sí: consumismo, hiperindivualismo, pragmatismo, abuso de las drogas, cierto egoismo, todo ello regado por una buen chorro de falta de participación, toma de decisiones e iniciativa. Pero tenemos una gran ventaja con respecto a vosotros, sesentayochistas perdedores: somos conscientes de todos esos defectos y los aceptamos como punto de partida. Mientras que vosotros seguís con la hipócrita cantinela de que debajo de las piedras estaba la playa y de que había que ser realistas y pedir lo imposible, nosotros os llevamos ventaja: sabemos que ni Cuba es un paraiso socialista en el Caribe ni que ni el maoismo ni el trotskismo traerán la sociedad perfecta ni el hombre nuevo.

También sabemos que la violencia sólo servirá para que el poder justifique su represión. Sabemos que ni el libre mercado tiene que ser asesino y criminal por obligación, ni que consumir es tan malo como lo pintáis. Porque llevamos tantos palos en el lomo que nosotros sí que somos realistas de verdad y sólo pedimos lo posible: poder vivir de nuestro trabajo, que la economía especulativa deje de destrozar la economía real, que la libertad de mercado sea de verdad libre, que el poder político recupere su soberanía frente a los intereses económicos, que podamos por fin dejar de tener miedo al futuro. Por todo eso y mucho más, me cago en vuestro mayo del 68 y en vuestro "ya no hay alternativa". Porque nosotros sí que somos realistas y sabemos que sólo otro mundo es posible, porque ya se nos está agotando el tiempo y no nos valen utopismos baratos y anticuados. Mientras, vosotros aspiráis ya a tan poco, que ni respiráis ya para que no os despidan de ese trabajo de mierda en el que estáis (también) cada vez más precarios.

Si todo esto os ha hecho reflexionar, sesentayochistas, este domingo tenéis otra oportunidad para uniros a la generación precaria: a las 17:00 ante la Cancillería para manifestar nuestro rechazo a ese atraco a mano armada llamado Pacto del Euro. Porque como dijo Gil Scott-Heron, la revolución no será televisada y llegará un momento en el que ya no podrás quedarte en tu casa, hermano. En esta ocasión, sin embargo, tenemos una ventaja, porque esta vez la revolución no será televisada. "Esta revolución será twitteada".

"THE REVOLUTION WILL NOT BE TELEVISED"~a CLASSIC from BABA GIL SCOTT-HERON from jabari akhenamen on Vimeo.

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Comentarios

Qué bien me caes, chaval.

Qué bien me caes, chaval.