Os presento a Schnute y Maxi

Imagen de Almu

El otro día leí en la publicación alemana “Der Spiegel” uno de los numerosos artículos dedicados al oso más famoso de Berlín, Knut. En esta ocasión la noticia se centraba en Knut como adulto y su próxima etapa como procreador. Es como la prensa rosa de los animales. “Knut se pone enfermo. Knut encuentra pareja con quien compartir su hogar. Knut decide tener un hijo”, etc. En fin, todo un gasto sin sentido de tinta y papel. En esos momentos me acordé de los otros dos osos menos famosos de Berlín.

En mis primeros días por la ciudad, en esos tiempos en que deambulas de un lado a otro en bicicleta en un intento frustrado de conseguir orientarte por la ciudad, encontré por casualidad un pequeño parque cerca de Jannowitzbrücke, Köllnischer Park.

                                                             

El lugar me pareció agradable y decidí hacer una parada para leer un rato al sol. Mientras leía observé, para mi asombro, como diferentes grupos de personas acudían al parque, se asomaban a lo que parecía un foso desde lejos y se iban. Al poco rato, me entró la curiosidad por ver qué fotografiaba toda esa gente y me acerqué. Sin embargo, cual fue mi sorpresa al descubrir que en medio de ese pequeño parque escondido de Berlín había dos osos pardos en un foso.

Schnute y su hija, Maxi, viven allí desde hace años, son dos berlinesas más del barrio. Ellas no gozan de la fama de la estrella berlinesa Knut, pero no les importa. Un cartel informa al visitante de los nombres y las fechas de nacimiento de los dos peludos habitantes del parque. 

                              

Su hogar en Köllnischen Park existe desde el año 1939. La idea surgió cuando en 1937, con motivo del 700 aniversario de la ciudad de Berlín, la capital alemana recibió como regalo cuatro osos, dos procedentes de Berna y dos del zoológico de Berlín. No obstante, sólo uno consiguió sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. En 1949, tras la reconstrucción del recinto se volvió a inaugurar la fosa de los osos, esta vez con Nante y Jette.

 

Durante todo este tiempo la ciudad ha mantenido a estos dos osos como símbolo de Berlín. De esta forma, la capital alemana quiere rendir homenaje a la primera vez que apareció un oso en un símbolo oficial. Fue en el año 1280, cuando se elaboró un sello de Berlín (en aquella época se llamaba Cölln) con dos osos a los lados del escudo de la ciudad.

Hace unas semanas, el 22 de marzo, se celebró el 730 aniversario de ese primer sello y el día de los osos berlineses (sí, en Berlín hay un día para todo) . Con motivo de ese aniversario, la organización “Animal Public e.V” aprovechó la ocasión para reclamar más espacio para los dos osos pardos.

“Los animales no pueden desarrollar sus instintos naturales, no pueden correr, escalar, cavar o nadar”, declaró la portavoz de la organización, Laura Zimprich, a los medios de comunicación alemanes.

En mi opinión, tienen razón, sin embargo, la pregunta es ¿cuánto espacio tienen los demás animales enjaulados, por ejemplo, en el zoo de Berlín?.¿No sería mejor que todos los animales corrieran en libertad por su hábitat natural en lugar de tener que ser el centro de atención de un grupo de niños?

Hasta que llegue el día en que Schnute y Maxi puedan correr por las montañas, algo que no creo que suceda nunca, o que consigan un lugar con más espacio que el actual, seguirán en su foso y sorprenderán una y otra vez, a aquellos visitantes, que como yo, se acerquen sin saberlo a su hogar.

 


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