Un sitio extraordinario

Imagen de El Perro Salvaje

"Al legislador del '89 se le olvidaron dos artículos fundamentales: el derecho a contradecirse y el derecho a marcharse" Charles Baudelaire

Existe al suroeste de Berlín, en el medio del bosque, un sitio muy especial, el Friedhof Grunewald Forst, un cementerio en el que están enterrados casi exclusivamente suicidas. Lanzarse al Havel era una de las formas más comunes de quitarse la vida a finales del XIX y principios del XX, y no importa a qué altura del rio te lanzaras, las oscuras corrientes te llevarían siempre a la bahía de Schildhorn. Por esa razón, no lejos de la orilla pero tampoco muy cerca ya que los entierros salvajes eran meritorios de grandes multas, las desgraciadas familias de los infelices rechazadas por los cementerios afiliados a alguna religión se llevaban a los cadaveres bosque adentro y les daban pagana sepultura en noches de niebla. Como siempre, existe en alemán una maravillosa palabra para estos lugares: Schandacken (campos de la vergüenza). Sitios en los que descansan para siempre aquéllos a los que Dios no dio paz en vida ni perdón en muerte.

Tal vez me equivoco al afirmar que visitar este sitio levantaría cierto grado de inquietud en cualquier persona. Muchas de las lápidas no tienen nombre, algunas dicen sencillamente "Opfer der Kälte", otras, si no fuera por la dejadez, parecerían tumbas en un cementerio normal y algunas, efectivamente, los son, ya que en 1919, cuando se llevó a acabo un cambio en la distribución de los Bezirk y ya los cementerios no eran administrados por defecto por la Iglesia, se le puso una cerca al conglomerado de tumbas de suicidas y pasó a ser un cementerio, es decir, mutó de ser un Schandacke a ser un Friedhof. Cuentan los historiadores que es muy raro que esto ocurra. Y aunque se pusieron las parcelas a la venta, la mayoría siguieron siendo ocupadas por los "ins Wasser gefallene".
 
Hay tres cruces ortodoxas rusas que llaman mucho la atención y pertencen a tres hombres que prefirieron lanzarse al Havel antes vivir en un mundo sin el Zar luego de que éste fuese asesinado por los bolcheviques; en otra esquina tenemos la lápida de Minna Braun, una enfermera que en 1925, después de tomarse una buena cantidad de somníferos, se lanzó al rio y su cuerpo fue a dar a la infame bahía. La recogieron y la llevaron al cementerio a esperar a que amaneciera para que la policía redactara el informe. Buena sorpresa se llevó el Kripo cuando movió el cadaver y se dio cuenta de que éste comenzó a retorcerse y notó pulso y respiración. La joven Minna, a pesar de no haber dado evidentes señales de vida la noche anterior, todavía vivía, suerte tuvo que no la enterraran, como hubiera sido el caso diez años antes. Pocos meses después, la pobre infeliz tomaría una dosis de somníferos mayor y lograría su cometido. Su cuerpo fue encontrado una vez más en la bahía. Me atrevería a decir que fue el único cuerpo arrastrado dos veces por las misteriosas corrientes.
 
Nico, la bella cantante alemana cuya voz quedaría inmortalizada en el primer disco de The Velvet Underground y en unos tantos otros no tan famosos pero sí tan buenos, comparte una parcela con su madre, razón por la cual, muy de vez en cuando, vienen al cementerio algunos peregrinos y dejan una carta o una botella de vino. Nico no se suicidó, aunque sí conoció el paraíso en vida, tuvo la suerte de parar esos juegos a tiempo. Me imagino que conocía el cementerio, y el ambiente que en él nos envuelve, le debe haber atraído, razón por la cual reservó una pequeña parcela. Hasta 1985 era posible hacerlo, ya hoy en día no lo es. Se dice que no pasarán más de cincuenta años antes de que el cementerio desaparezca ya que la mayoría de los muertos carecen de veladores y en Alemania, el terreno en el que yaceremos, no nos pertenece, es alquilado.
 
Me preguntó a qué viene el sentimiento de inquietante paz que se respira en este sitio extraordinario. Tal vez se deba a que la tranquilidad luego de una desgraciada vida de tormentos sabe mejor, a que la mayoría de la gente en este sitio, está ahí porque así lo quizo.
 
El que quiera acercarse, sólo debe seguir la Havelchaussee hasta que se encuentre a mano derecha la flecha que dice "Zum Friedhof"....o si son españoles, y creen todo lo que dice cierto pureta incendiario en sus clases de demagogia, pueden lanzarse al Havel.
 
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Comentarios

Imagen de A. Shopenhaua

Muy Bien

Muy Bien.

Le dejo con una foto de Nico de sus últimos años en los que estuvo en Barcelona, haciendo de todo.

Muy suyo

A. Shopenhaua

Fe de Erratas

Forst NO Frost
Profesor

Errata

En la séptima línea del tercer párrafo hay una errata: cadaver.

¿Llevarían el cadávez de

¿Llevarían el cadávez de Ibiza a Berlín en bicicleta?

Igualmente, estaría bien destacar que Nico hizo un par de cosas más antes de morir que anunciar Terry...

http://elpais.com/diario/1988/07/23/cultura/585612008_850215.html

Btw, muy guapa la presentación del libro ayer!

Saludines