Soy un expat.

Recuerdo cuando llegué a Berlin, con la ilusión de tener un trabajo después de un año de paro. Venía de 'contractor' para tres meses, o seis, o nueve o... pero con la ilusión de no haber acabado en el infierno alemán, por ejemplo, Frankfurt.

Incluso tenía la intención de aprender alemán rápido, no quería ser un paria, integrarme dentro de lo posible. Y descubrí que no podía dejar de ser un paria.

- Paria en Berlín, porque era tan evidente que era un inmigrante que mucha gente no se acercaba. O se me acercaba para echarme una bronca de 20 minutos por no saber alemán. Una bronca que entendí sólo a medias, o cuartas, u octavas, por aquello de que tenía razón: no sé alemán. Pero me hice el sueco, o el ejpañol, y no hice ni puñetero caso con mi cerveza en la mano, hasta que me la acabé y pude irme.

- Paria en el trabajo. Un 'contractor' no es un trabajador, es alguien que viene a hacerse rico y se le debe excluir de ciertas partes y ciertos ambientes en el curro. Y eso que, aunque cobras mucho, luego le das una buena porción al gobierno en forma de impuestos con lo que no se cobra tanto, tanto.

- Paria en el vecindario. En un vecindario teutón, es difícil integrarse si sólo manejas el inglés. Y no puedo aprender alemán bien porque en el trabajo sólo se habla en el sucedáneo de inglés que surge de un montón multinacional de técnicos hablándolo (mal).

Y diez meses después, algo ha debido pasar. Sigo sin tener ni papa de alemán, sólo he mejorado algo en el lenguaje de signos y gruñidos que permite conseguir lo que quieres. Pero ahora hay alemanes que me paran por la calle para pedirme direcciones, a los que sólo puedo responder los clásicos 'anchuldigú, ish ejpreshe kain doich', o los días más inspirados 'ish ejpreshe ain bishen doich, lansán bite'. Y mantengo conversaciones in comprensibles con vecinos, algunos alemanes, otros kurdos, incluso alguno es berlinés.

Empiezo a pensar que el cerdo que sirven en las comidas tiene alguna sustancia que provoca mutaciones, y que al final me va a gustar quedarme aquí. Incluso si me abroncan alguna vez por no saber alemán.

Puede que algún día les responda como se merecen.

Comentarios

Vaya, hombre. Me he dado cuenta de algunas faltas en el escrito. Ya podíais permitir editar el texto después de escribirlo, que algunos somos muy duros de mollera y en vez de manos tenemos pies.