Tengo un amigo en Berlín. Igual te puede ayudar

Imagen de de azero soy

"Tengo un amigo en Berlín. Igual te puede ayudar."

Ese amigo resultó ser un miembro de Berlunes, y esa frase fué pronunciada en un momento clave, de esos que en el cine gustan de representar congelando el tiempo y rotando la posición de la cámara. Por suerte la escena no cumplía los estándares de Hollywood. La iluminación producida por la típica bombilla pelada era terrible, hacía frío y apenas podía apoyar el culo en el clásico fregadero de cerámica blanca que acompañaba a la lavadora y a un montón de juguetes caóticamente amontonados frente a nosotros. No os costará adivinar porqué elegimos refugiarnos en ese cuarto. El peque y la madre dormían ya.

Los buenos amigos no dudan en escucharse y conectar anhelos, sueños, penas y problemas con posibles soluciones. De ese modo uno puede escuchar la frase del millón un millón de veces en un trillón de conversaciones de bar o en un billón de encuentros virtuales de baja intensidad, sin que por ello acabe pasando absolutamente nada. ¿Pero cuantas veces un buen amigo te acoge en su casa porque casualmente andaba cerca poco después de que te echen del trabajo con fuegos artificiales (haciéndote saber ya sin duda que tu infeliz pasado arde por fín aunque no esté claro si podrás salir suficientemente ileso), y después de una cena improvisada con pan bimbo y salchichón pronuncie esa frase sin ánimo de prometer nada pero deseando de corazón que la mínima esperanza que eso te pueda aportar te traiga algo de sosiego? ¿Y cuantas veces pasa eso en el cuarto de la lavadora?

Cuando meses después entré en el cuarto de ese lejano amigo del que nunca había oído hablar antes de aquella noche de inflexión radical, y poco después de admirar encantado la bella imagen de una miliciana republicana de limpia mirada que colgaba de la pared, al encontrar un marquito apoyado en la omnipresente estantería noruega que contenía una selfie de grupo, seguramente hecha a mano como mandan los cánones y no con ese repulsivo palito teleférico que se ha puesto de moda, en la que mi viejo amigo y mi nuevo amigo habían atrapado ese desenfadada bobería de los tiempos de tirarse por el césped de una facultad mítica que me hubiera gustado vivir , me sentí como en casa. En familia. Berlín me daba la bienvenida.

Siempre cuento que mi viejo amigo me dió mi nueva familia y que mi nuevo amigo me dió las llaves de la ciudad, y todo con un coste total de tres correos electrónicos.

Para el que eligió emigrar con sobrada antelación, para el que tardó demasiado tiempo en darse por aludido y para el que eligió echar raíces en una tierra en la que ser lúcido, buena gente y contestario puede producir fuertes dolores de cabeza, la conclusión está clara: sólo hay una nación que valga la pena, y se llama famila sana, familia donde la voluntad de superarse colectivamente sane los lastres que nuestros antepasados no pudieron evitar transmitirnos, y potencie la verdadera esencia de cada individuo para bien del colectivo, buscando crear la harmonía y la paz que el individualismo salvaje subliminalmente inoculado en cada uno de nosotros pretende negarnos.

Crear familia, crear familia sana, vacunada frente al miedo en estos tiempos de tempestad individualista con inyecciones de lucidez, conocimiento y carjada, en estas tierras extrañas... esa es, al menos para un servidor, la labor profunda del colectivo Berlunes (en la definición de sano excluyo ciertamente los conocidos excesos de sus fundadores con el orujo).

Ellos, precisamente sus fundadores, se quitarán mérito, porque saben que no pueden evitar ser como son y ejercerlo en todos los ámbitos en los que se mueven, o quizás también porque fueron educados con aquello de que la modestia es una virtud. Y sin embargo, podrían llegar a confesarse más pecadores que angelitos, reconociendo que satisfacer su propio ego no deja de ser una irremediable necesidad cotidiana que saciar (¿será cierto aquello de que la Madre Teresa de Calcuta se confesó egoísta al admitir que ayudar a los demás le producía un placer extraordinario?). Podríamos imaginar incluso, estirando la goma del mal pensar desconfiado individualista, a algún presunto detractor que pudiera acusarles de estar montándose un "chiringuito oportunista" del que desvincularse fríamente una vez alcanzada alguna de esas cotas profesionales egoistamente interesadas que se supone que la popularidad puede llegar a atraer. Ya ves tú que oportunidades puede atraer hacerse popular por ofrecer un servicio gratuito a la comunidad en medio de este rabioso marco individualista preñado de múltiples tipos de interés. Del mismo modo me río de quién pudiera acusarnos (y aquí me incluyo) de que si no nos hemos quedado en nuestra tierra es señal de que nos falta valor para ser solidiarios y colectivistas al pié del cañón nacional. Los que nos vamos no podemos ser útiles para la causa desde allí porque caeríamos enfermos. Por eso creo yo reza una de las cabeceras de Berlunes, “queremos un país al que volver”.

Nací en el 75, año en la que arrancó esa campaña de marketing engañoso llamada transición democrática española que, en sintonía con la permisivad contenida de un estado social del bienestar provisional que (como bien sabemos gracias a joyas varias como el libro La Quinta Alemania, de Rafael Poch-De-Feliu et al.) empezó a ser “alegre y sibilinamente” desmantelado tras la caída del Muro de esa ciudad que Berlunes conquista cada día para los hispanohablantes, causó accidentes varios como la sobreeducación pública de niños que, además de aprender a soñar con la bola de cristal, pudieron acariciar en una simple clase de secundaria la verdadera esencia de conceptos sofisticados como el cálculo infinitesimal sin asustarse sólo con oír su nombre, y casi casi a poder ganarse cierta vida con cierta dignidad utilizando esa clase de conceptos que para alumnos de hoy día sé de buena tinta que son pura ciencia ficción por no decir simplemente inimaginables o inauditos. Lo peor no es que sepan cálculo, es que no saben ni leer ni escribir (y por tanto pensar), y la buena tinta viene de que un servidor celebra ser ex-profesor interino de secundaria pública, concretamente de mates de tercero de la E.S.O. en su último año).

Esas generaciones perdidas, más bien desperdigadas, que envejecen como todas las generaciones, y que ya pronto verán convertidos a sus héroes en viejas glorias pasadas de moda en este mundo de quita y pon, no pueden ni quieren evitar seguir siendo portadoras de un espíritu progresista, que les obliga a seguir denunciando, plantando cara y haciendo piña, desde el exilio o desde la tierra madre, frente a la omnipresente amenaza de esa Nada Individualista de Miseria y Corrupción Elitista, que como en la Historia Interminable, parece estar arrasándolo todo mientras avanza pisándonos los talones. Salvemos a Fantasía o reventemos de una puta vez, ¿oder?

Berlunes y toda la familia que han sabido crear son un bastión de luz e inteligencia en esta ciudad que parece cada vez más oscura y lobotomizada al ser, más que nunca, el epicentro de esa Nada en Europa, y perder cada día un poco más, junto con sus grafitis, del espíritu libertario del que presumía.

El pasado viernes 30 de enero Berlunes presentó en público un nuevo vástago de esa familia sana: Elije tu propia aventura en Berlín, un libro pequeñín para leer en el baño reza la contraportada, resultado de la interacción entre Berlunes y Libros.com, otro miembro de la familia), felizmente creado para colaborar en la necesaria desmitificación de la falsamente vendida panacea berlinesa, facilitándole un poco más a los locos que seguimos llegando a abordar con mejores ánimos la "peculiar aventura" que representa abrirse camino en la capital alemana. A pesar de su reducida extensión, algunos de los autores de esta modesta y sarcástica guía, que afirman será leida por pocos, se lamentan de que no está suficientemente depurada a nivel de errores literarios de forma. Seguramente sus espíritus de superación, posiblemente distorsionados por la presión de la mentira del perfeccionismo y la competitividad profesional que a todos nos afecta, no consiguen digerir esa cuestión del todo, y olvidan que ese es un hecho que un equipo que ha producido un blog sin ánimo de lucro con más de 500 posts útiles en 6 años, usando un tiempo y una energía que bien podrían haber dedicado a generar ingresos con los que tratar de salvar sólo sus propios traseros frente a las incertidumbres de los mercados, se merece el lujo absoluto de poder obviar, porque su hijo imperfecto es un hijo sano en esencia, que conjura el miedo y que nos alumbrará sin duda a los que queramos hablar su mismo idioma mientras sigamos encontrando en esta ciudad esa magia especial de las casualidades y de un cierto fair-play que nos haga sentir que nuestra vida aquí encuentra una mayor coherencia entre nuestros actos y nuestro deseo de vivir en un mundo mejor. Por ello les pido, al carajo con los errores de forma. ¡Viva Verlunes!

El pasado viernes 30 de enero no me perdoné no haberles tirado una merecida flor a sus fundadores al cabo de la presentación oficial en el Instituto Cervantes, poniendo como excusa sentirme demasiado cansado como para superar el miedo escénico a tropezar con mis palabras, que sin duda iban a sonar tan o más empalagosas que las que componen este panegírico subjetivo y sobre-subordinado de amigo agradecido, y poniendo como explicación de ese cansancio el andar durmiendo mal debido a acumulaciones de pequeñas incertidumbres sin importancia como la de que mi responsable del Jobcenter, una joven de futuro prometedor cuyo apellido coincide con el de una marca de aceitunas turcas, someta a inspección cada mes, antes de transferir el dinero con el pago el alquiler, a las nóminas de los dos minijobs que me permiten la suficiente flexibilidad como para llevar adelante mi proyecto Songs of Berlin (María Muerta Vendo Opel Corsa, charnego tenía que ser ;) convencida de que entre los dos puedo llegar a superar el límite que me negaría el derecho a la ayuda, y que no me quiere escuchar cuando le digo que el sector en el que trabajo es un sector demasiado variable como para arriesgarme a tener un solo minijob techado a 450 Euros mientras sigo declarándome emprendedor y dedicado por tanto a otras actividades que aún tardarán tiempo en poder rentar de forma estable.

Hay que ver cómo me lo curro poniendo excusas y qué bien me vino esa frustración para decidir escribir este texto, y no tener así que pasar de nuevo por el pequeño apuro de reclamar atención como el que pasé pocas horas después al secuestrarles el micro en la deliciosa fiestaca posterior que dieron en un Kino Zukunft que acabó nevadito como un polvorón (por fuera, claro), momento de apuro tras el cual traté de decir una verdad como un templo: "si por algo estoy agradecido de haber nacido castellanoparlante es por el enorme placer de disfrutar a fondo del genial humor inteligente de los argentinos Le Luthiers, y, del mismo modo, si por algo vale la pena soportar las inclemencias de la aventura berlinesa, es sobre todo para poder disfrutar a fondo del humor y la inteligencia del colectivista colectivo de Berlunes".

P.D. No he puesto "genial humor e inteligencia de Berlunes " para no ponerles por las nubes. Tampoco hace falta exagerar. No se vaya a creer nadie que les hago la pelota. A ver.

P.D. Después de un viernes de fiestón, un sábado de resacón, un domingo de resurrección-redacción, y un berlunes de edición, les entrego este texto mientras coloco su libro en el KLO para como buen españolito alemanizado no incumplir las instrucciones de uso, y espero poder comprobar, cuando me agarre el primer apretón, si todo lo que he esperado de ellos durante este primer finde congelado de febrero se cumple. Del mismo modo, cruzo los dedos para que ellos comprueben, igual también en un momento de apretón con smartphone en mano, si todo lo que llevaba tiempo queriendo decir a ellos y a sus lectores merece ser candidato a nuevo post en su blog. Pero claro, colgar un metapost panegírico como este en el que se les deja tan bien les va a poner en un compromiso. Difícil elección. Supongo que lo único que quería era darles las gracias. Prometo ser más imparcial en los próximos. Gracias compañeros.

Comentarios

Mola.
Una fotico grupal habría sido guay!