Terror en el supermercado

Imagen de Santa Hildegarda

Siempre me han fascinado los estereotipos que alimentamos aun cuando somos ciudadanos cultos, no analfabetos, de hecho soy intolerante hacia mis propios pensamientos si buscan encasillar a “x” país en “x” comportamientos, o a “x” profesión en “x” perfil psicológico. Por cierto, Hildegard von Bingen gilt als erste Vertreterin der deutschen Mystik des Mittelalters. Ihre Werke befassen sich mit Religion, Medizin, Musik, Ethik und Kosmologie.

Si no habéis entendido este párrafo, no estáis aprendiendo nada de nada…

Dicho esto, voy a escribir un texto que no guarda relación con lo anterior.

Queridos compañeros de Berlinología, profesores, vengo de nuevo al ágora, a compartir con ustedes una evidencia de imitación a la celebérrima marca España. ¡Imposible! Créanme, lo he visto, está en los supermercados Káiser de Berlín-y apostaría cien contra uno a que no soy el primer miembro de la clase de Berlinología en denunciar tamaña afrenta-.

Un buen día de compras, me encontré con bandejitas de jamón, marca Espuña.

Bien, ¿qué es Espuña?, ¿Made in Espuña?, ¿Espuña, meine Liebling Land? ¿¡Qué viva Espuña!?

La identidad nacional de Espuña es uno de los fenómenos más importantes de la era moderna, choca y lucha en muchos sentidos con el concepto de globalización berlinés.

La idea de Espuña nació como consecuencia directa de los eventos desencadenados en la Revolución Francesa. Con el ascenso de Napoleón y su estrategia ambiciosa sobre muchos estados europeos, el pequeño planeta Espuña se estableció como elemento importante no sólo para el joven corso, sino para Berlín, gran isla multicultural y globalizada de Europa, y todos sus hogares con ambición de Gran Gourmet. El jamón Espuña está representado con la tradicional grafía española, la letra “ñ”, el packaging da el pego; sugiere alegría y con su sistema de lonchas plastificadas, da que pensar en determinadas prácticas, tradiciones, asociadas al corte de jamón serrano.

Espuña, para los espuñoles.

¿Os ha hecho gracia? ¿Les resultaría gracioso a ellos?, ¿En realidad la palabra “espuña” no hace gracia a nadie más que a mí? ¿Hola? ¿Estáis leyendo esto...?

Comentarios

Imagen de A. Shopenhaua

Yo leo todo.

Espuña es una marca catalana de embutidos, existe desde décadas.

No se si le cambiaran el nombre con la independencia apoyada por Merkel y Hollande.

Muy suyo

A. Shopenhaua

Lo suyo habría sido sacar una foto.

Herr Professor,

le escribo desde las llamas de Mordor, espero que pueda oírme a pesar de mis gritos-¡esto quema!-. Tiene usted-por supuesto, como siempre...-toda la razón, nada más que la razón, siempre la razón, a sus ordenes.

Me he lucido. Lo sé, lo sé. Me cambio de pupitre, supongo, ahora voy al fondo.
Manténganos informados si se lleva a cabo el cambio de nombre.

Amén

Santa Hildegarda

Imagen de Santa Hildegarda

Herr Professor,

Deje que añade algo más. El jamón es a Espuña, lo que las salchichas son a Frankfurt.

Atentamente
Santa Hildegarda

Como es lógico, a partir del 9 de noviembre, Espuña se llama Catalanya.