Turismo v@cacional

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El otro día discutí con un alemán, nada grave. Todo muy civilizado. Yo defendía que a Berlín lo que le pasa es que no se ha acostumbrado aún al boom turístico y por eso los hay que se quejan tanto. Le dije que en eso para bien o para mal España y, en concreto, el litoral mediterráneo le lleva décadas de ventaja. Él me dijo: “nein, das stimmt nicht”.

Así que me puse a indagar. Caí en la cuenta de que venderse como un destino low cost es lo que tiene… da la sensación de que se abre la veda para que el turismo de masas arrase. En España se conoció muy bien ese fenómeno hace ya unas cuantas décadas. Ahora ya nadie se espanta por eso, si bien todo ha cambiado bastante, aunque haya acontecimientos veraniegos puntuales que hagan llevarse las manos a la cabeza de tanto en tanto. Ejemplos aquí y aquí.

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Gentrificación

"A Noé le vas a hablar de agua", le tuviste que haber dicho al susodicho.

Básicamente sufren el denominado fenómeno de la gentrificación. Eso unido a que Berlín quizás sea la capital con más paletos de la Europa Occidental nos lleva a observar una eterna queja que se convierte en pesadumbre y que les mantiene a muchos en constante sensación de agobio porque vienen turistas y gente de fuera a trabajar; gente que hace que ellos abran negocios y que sus mayores puedan tener pensiones.

Pero en fin, siempre hay que quejarse, de eso va la historia en la vieja Prusia.

Aquí ya andaban ellos

Canariae, el fenómeno de la gentrificación es una realidad y el turismo trae beneficios pero ¿a qué precio? Se abren negocios pero a la par se encarece todo y resulta cada vez más difícil vivir en ese lugar tan presuntamente próspero. Te lo dice alguien de Barcelona, ciudad que ya vivió esto hace unos años y que ahora, años después, tiene unos habitantes oprimidos, que han perdido poder adquisitivo y cuyas autoridades han vendido el alma de la ciudad al turista por un puñado de dólares (o de yenes, qué más da).
En cuanto a lo de "paletos", creo que hay que entender la realidad de la ciudad en la que (imagino que) vives, y que esa gente ha tenido una historia que quizás no le haya permitido prosperar en el sentido más erudito o capitalista de la palabra. Los berlineses, por defecto, son gente sencilla y sin pretensiones. Yo no le veo nada de malo.
Yo he venido a un lugar a vivir, pero ante todo tengo claro que hay que respetar y entender a los que han hecho que esta ciudad sea lo que es. En su momento me desquiciaba que la gente no respetara la herencia y la identidad de mi ciudad natal, ahora no voy a hacer lo mismo con los demás.
Por cierto, para quejarno ya estamos los españoles, que nos lamentamos del tiempo o de que aquí el café con leche no es como el de casa.
Saludos