Visitar Berlín

Imagen de mariangeles_holaberlin

Si bien vivo en Alemania hace ya casi 7 años, no pierdo de vista el interés “turístico” que despiertan los lugares y maneras de ser de aquí: trabajo como guía turística en Berlín desde hace cuatro años, y creo que eso me mantiene cerca de la mirada de los visitantes. A eso se suma mi curiosidad e interés por la cultura y maneras de ser de la gente de este país.

Quisiera entonces compartir con ustedes algunas ideas en caso que decidan visitar esta apasionante ciudad que no deja de cambiar y sorprender incluso a los que vivimos aquí.

Llegando...

Qué es lo primero que vemos, que nos atrapa de esta ciudad? Lo que no vemos, lo que falta.

Hoy, a 66 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y a 21 años de la caída del Muro, lo que falta se ha organizado y corporizado, a veces provisoriamente, en amplias avenidas, enormes parques, edificios monstruosos e hipermodernos que parecen siempre vacíos, todos tamaños incongruentes con el todavía escaso movimiento de gente y coches, y digo todavía porque la ciudad está cambiando velozmente.

Si pensamos en la última gran destrucción que sufrió la ciudad (un 75% de los edificios desaparecieron en la II Guerra Mundial, pero otras guerras anteriores ya habían hecho varias veces lo mismo) en Berlín es aún fácil detectar lo de “borrón y cuenta nueva”. Fue durante siglos el karma de esta ciudad.

Supongamos que aún no hemos llegado, que estamos preparando el viaje. Las primeras palabras que se nos vienen a la cabeza serán los hilos conductores hacia lo que hay que saber y ver en primer lugar: el káiser, el muro, la guerra, los nazis, Hitler, el cabaret, los salvajes años ‘20.

Investigar estas palabras previamente nos servirá para entender lo que a simple vista no se entiende. Berlín es una ciudad riquísima en historia, con un presente muy dinámico y gran tamaño (ocho veces el tamaño de París!). Por eso es bueno informarse, viajar con una guía en papel y contratar al menos una visita guiada que nos lleve a los escenarios históricos más emblemáticos y nos explique lo que se ve y lo que no se ve.

En esa visita veremos entretejerse tres grandes épocas históricas: 

Berlín como capital de Prusia, el esplendor de los Hohenzollern, quienes se coronarían como Káiseres o emperadores alemanes, en 1871. Esto lo veremos prncipalmente en la Puerta de Brandenburgo, el Reichstag, la Avenida Unter den Linden, la Isla de los Museos y la columna de la Victoria. También en los muchos palacios dentro de Berlín (Charlottenburg) y en los alrededores (Potsdam).

El período del nacionalsocialismo y la Segunda Guerra Mundial se nos aparecen en la plaza donde tuvo lugar la quema de libros de las juventudes hitlerianas, la Avenida del 17 de junio, el edificio de las Fuerzas Aéreas nazis, los monumentos a los soldados soviéticos caídos en Berlín, la zona de las embajadas, proyectada por Albert Speer, el arquitecto de Hitler.

El tiempo de la Berlín dividida por el muro y la Berlín roja, en zonas como Alexanderplatz, la East Side Galery, el trozo de muro más largo en pie en su posición original, así como muchos otros trozos de muro y zonas limítrofes ocultas y no tanto, de las cuales la más famosa es la del antiguo paso fronterizo Checkpoint Charlie, pero también otras aún más interesantes como la calle Bernauer Strasse, donde hay un centro de documentación gratuito y se ha reconstruído, vaya paradoja, gran parte del muro que hizo de esa calle el límite entre un paradigma mundial y otro durante 28 años.

Por supuesto hay otras aristas a descubrir en Berlín después de esa visita, aspectos que se salen de los tópicos netamente germánicos, que en realidad son los que menos abundan en esta ciudad. Las podremos descubrir rápidamente en algunas de las rutas temáticas que se ofrecen o bien, con más tiempo, dejándonos llevar por el mapa y las recomendaciones, o simplemente la intuición en el caso de viajeros más avezados.

 

Berlin underground

No se puede abandonar Berlín sin sentirnos un poquito parte de su escena under pre-caída y post-muro, de los ‘80 y ‘90, con su gran movimiento de ocupación de edificios y comunidades autogestionarias, o sin asomarse a ver qué queda de la escena bohemia o de la punk. Todo sea por reflexionar un poquito más acerca del orden social y político en el que vivimos y sobre otros intentos de vida que se corporizaron y resisten en la ciudad.

Hay espacios que aún atesoran algo de “marginales”, de cuando por unos u otros motivos estuvieron al margen de lo establecido, de la norma. Por ejemplo en el edificio en ruinas donde funciona la asociación cultural Tacheles, o el patio cultural Haus Schwarzenberg.  Para espíritus más andariegos,  hay otros espacios menos conocidos de la “subcultura”: la asociación artística Acud, el espacio de teatro independiente Kule, el café cultural Schokoladen, o la zona de fábricas abandonadas, que alberga fiestas clandestinas, discotecas elegantes y casas ocupadas, en calle Köpernicker Strasse. Los grafitis y pegatinas nos harán saber que estamos en el lugar que buscamos. Pero a no tener miedo. En Berlín nada es lo que parece y el desorden está, para bien o para mal, también organizado.

Los barrios a no perderse son: Friedrichshain, Kreuzberg, Prenzlauer Berg. Y claro, son muchos los que no soportan ver estos barrios convertirse en parques temáticos para turistas. Y tampoco muchos pueden pagar tarifas de alquiler que aumentan al ritmo del interés por la ciudad. Así van naciendo espontáneamente en otros barrios, nuevos rincones con escenas propias, una dinámica constante en los últimos veinte años.

 

Compras y gastronomía

Las compras son parte importante de un viaje para muchos, otros quieren ver qué se usa, qué le gusta a la gente, comparar precios. Para ellos Berlín se despliega en zonas diferenciadas por gustos y poder adquisitivo.

Obviamente las tiendas, hoteles y cadenas de restaurantes de más larga tradición en la ciudad, están ubicadas en el occidente, antiguamente ocupado por los aliados, representantes del orden capitalista.

En el barrio de Charlottenburg, a lo largo de sus arterias Tauentzienstrasse y Kurfürstendamm, conocida como la Ku’damm, que este 2011 cumple 125 años, es donde están las grandes marcas desde las épocas de bonanza postguerra del Plan Marshall, y por supuesto muchas otras posteriores. Interesante de visitar aquí es el KaDeWe, el centro comercial más antiguo de la ciudad, imponente.

Con la restauración paulatina del este de la ciudad, la ex Berlín roja, muchas marcas, galerías de arte y grandes almacenes se han ubicado también aquí. Hay dos zonas interesantes: la Friedrichstrasse, más coqueta y pretenciosa y la zona Hackescher Markt, menos acartonada y con un estilo particular, con marcas locales, mezcla de diseño exclusivo y vintage, posmoderna, cosmopolita y con un toque de exhibicionismo fashion/alternativo.

Y más al este, en Alexanderplatz, bajo la Torre de TV, encontramos centros comerciales masivos, interesantes para quienes buscan precios más bajos u artículos de otro tipo, como por ejemplo, electrónica o fotografía. Un tip: en Alemania la última tecnología está muy al alcance de la mano.

En cuanto a la gastronomía, tenemos que hablar de la influencia de generaciones de inmigrantes desde el siglo XVII en adelante, y de su impronta en la cocina local. Franceses, austríacos y turcos han hecho que se haga difícil hablar de una cocina berlinesa pura. Los franceses dejaron, además de muchas palabras de su lengua en el dialecto local, las Boulette (bolas de carne). De los austríacos se toman ya como propias las Wiener Schnitzel, que no son otra cosa que milanesas gigantes de carne de ternera. Los turcos, llegados como tantos otros a trabajar en la industria post-guerra y la reconstrucción de las ciudades, trajeron el alimento rápido más importante de los apurados y trasnochados: el Dönner Kebap, un pan árabe abierto con verduras y trozos de carne de cordero o pollo que se va rebanando a mano de una gran pieza cónica de carne compactada que gira frente al fuego. Grande fue mi sorpresa cuando hace un par de años descubrí que el Kebap ya había llegado a Córdoba!

Por supuesto la cocina regional, si bien es considerada simple, es imperdible. Al pedir platos locales, es importante saber que más que en el refinamiento, el énfasis está puesto en la cantidad, sirviéndose porciones muy abundantes. A probar:

-Eisbein, o codillo de cerdo con chucrut;

-Kasseler, una costeleta de cerdo ligeramente ahumada con chucrut; hígado asado con manzana, cebollas puré de papas (no muy fino a la vista), aves como gansos o patos con col verde y Klößen, bolas hervidas de papa con sémola.

-Leberwurst con puré de papas

-Königsberger Klopse, especie de albóndigas con salsa de mostaza, alcaparra y puré de papas con grumos (Stampfkartoffeln).

-Wurst: Salchichas asadas en pan (tipo choripán), o, la más berlinesa, la Curry Wurst, una salchicha frita, trozada y con mucho ketchup y curry, un invento post-guerra. La mejor forma de comer salchichas es en los puestos callejeros, llamados Imbiß. Los más famosos: Curry 36, en Kreuzberg; Konnopke´s Imbiß, en Prenzlauer Berg y Bier’s Kudamm 195, en la Kufürstendamm.

Y a no olvidarse de probar alguna de las más de 5000 marcas de cervezas alemanas! Para las damas recomiendo en los días de calor la Berliner Weise mit Schuß, cerveza berlinesa con jarabe de hierbas de aspérula (verde) o de frambuesa (rojo). Para los caballeros, las cervezas de trigo o negras.

 

10 actividades que no podés dejar de hacer:

  1. Alquilar bicicletas por tu cuenta o hacer un tour guiado en bici. Esta es la manera más cómoda y rápida de moverse en Berlín, ciudad totalmente plana y con casi 900 km de ciclovías.
  2. Hacer un paseo guiado en Segway, los carritos eléctricos, cada vez más in en la ciudad.
  3. Admirarse de la naturaleza (un tercio de Berlín se compone de espacios verdes) en parques que parecen bosques y bosques de verdad a un paso del centro, como el de Grunewald, de camino a Potsdam.
  4. Sentir que nadie te mira si vas caminando y te subís al tranvía con una botellita de cerveza en la mano.
  5. Hacerte una sesión de fotografía en solitario o grupal con 2€ en uno de los Photoautomaten, los gabinetes callejeros para hacerse fotos carnet.
  6. Visitar alguno de los sex-shops o el Museo Erótico de la famosa cadena de juguetes eróticos Beate Uhse.
  7. Visitar alguno de los cerca de 50 mercados de segunda mano, arte, artesanía, baratijas y antigüedades de la ciudad. La mayoría funciona los domingos, algunos también los sábados.
  8. Descubrir la gran escena del arte contemporáneo local e internacional visitando alguna de las 470 galerías de arte de la ciudad.
  9. Conducir un “Trabi”. El Trabant era el auto fabricado en el bloque del este de Alemania.
  10. Habiendo vivido dos años en Dresde, la capital de Sajonia, a casi dos horas al sur de Berlín, no puedo dejar de recomendar una visita de al menos un día a esta ciudad.

 

© 2011 Mariángeles Aguirre - www.holaberlin.com

Su voto: Nada Promedio: 9.7 (10 votos)
 

Comentarios

Berlin.....

Good contribution, I like when helping tourism by such opinions and experiences that makes it easier to decide to travel and see the city.
I'd love to know and be able to travel so hotels in berlin much of the places you mention here, but then also some museums I've found via web.

El Berlin que todos deberiamos conocer.

Esta una fantastica descripcion de Berlin, una guia para no perderse nada en esa fantastica ciudad.