De Wasserspielplatz a Wasserspielplatz, de Plansche en Plansche

Imagen de Mama Lobita

Lola recién cumplió dos meses y en Berlín sigue brillando el sol. Todo bien. La vacaciones de la Kita de Jonas terminaron y ya hemos regresado a la rutina de “las niñas en casa y los niños a trabajar”. Me imagino que a los más modernos este comentario les dará repelús, pero es mi manera de contarles que todo a vuelto a la normalidad: Jean-Michel ha reconectado su Iphone, ha recuperado los Aufträge que dejó en standby antes del Schließzeit y vuelve a diseñar como un loco; Jonas está en la guardería, en la Kita, hasta las tres; Beatrice, Lola y yo seguimos en casa. Pero tranquilos, todos los y las que os tirasteis de los pelos acusándome de víbora del sistema social alemán y otros piropos similares, tengo una noticia que os alegrará: os había anunciado que a partir del pasado 1 de Agosto nuestra economía familiar iba a crecer, que íbamos a ser mensualmente 150 euros más ricos que hasta ahora.

La realidad es que no es así: el anunciado Betreuungsgeld para críos entre uno y tres años que no vayan a la Kita o Krippe (porque las mamás no quieren, como yo, o porque no han encontrado plaza) tiene un Stichtag, el 1 de Agosto del 2012. Es decir, sólo podrán recibir esos 150 euros mensuales las familias cuyos hijos e hijas hayan nacido a partir del 1 de Agosto del 2012 y ahora no vayan a la guardería. Beatrice es del 2011, con lo cual queda fuera. Para Lola sí que lo podré solicitar, pero cuando cumpla un año, el próximo verano. Aquí lo teneis todo. Mientras, tengo el Mutterschaftsgeld, el Elterngeld y un tercer Kindergeld mensual (184 euros) dazu... pero no os agobiaré más con detalles, pues ya os lo conté todo la primera vez que hablamos, en mi presentación.

Hoy quería contaros cómo está siendo el verano del siglo en Berlín. Sol, sol, sol... y alguna lluvia, sí, pero nocturna o matutina o en el spät abends. Nada grave. Como Lola es todavía pequeña y, como todavía no tiene su pasaporte para viajar, estas vacaciones nos hemos quedado en casa. Quizá alguno de vosotros gritará que, después de tener la Geburtsurkunde del Standesamt ya se puede ir uno corriendo al Bürgeramt más cercano y pedir el pasaporte alemán para el bebé, el Kinderreisepass, que es una gestioncilla de diez minutitos por 13 euros de Gebühren. Pero en nuestro caso no podemos solicitarlo porque ni Jean-Michel, canadiense, ni yo, con pasaporte español, vivimos desde hace ocho años en Alemania, cosa que nos exige el Auswärtiges Amt. Aunque por poco: yo llevo unos seis y medio, él, cinco. Para Lola, igual que para Beatrice, hemos solicitado las nacionalidades española y canadiense... pero lleva su tiempo, lo del papeleo y los Termine, en los respectivos consulados.

Pues nada, sin pasaporte para la pequeñísima, hemos optado por salir de Prenzlberg e ir a conocer otros barrios de Berlín, cosa que ya sabeis que no siempre me resulta fácil. Mi suegra, que normalmente vive en Milán y que nos visitó un par de semanas, nos hizo un súper regalo por el nacimiento de Lola: ¡una bici con una caja delante para poder sentar a Beatrice y Lola! Es una de estas Lastenfahrrad que tanto se ven en mi barrio, con tres ruedas y una caja enorme para poder colocar niños... ¡o lo que haga falta! Todavía no controlo los giros, pues tienes que prever con mucha antelación la distancia que necesitas para maniobrar, pero Schritt für Schritt lo conseguiré. Aquí os cuelgo una foto, per sin mis niñas, que no me gusta colgarlas en Internet.

 

¡Pues con esta bici Lastenfahrrad nos hemos podido mover de maravilla en nuestras soleadas vacaciones berlinesas! Y Jonas con su bici de pedales, es ist klar! Jean-Michel se bajó de Internet un mapa de Spielplätze, de parques infantiles, de Berlín, hicimos una criba – el criterio fue: ¿tienen o no tienen agua?– y nos montamos una ruta... casi cada día.

Ahora que estoy sola con las dos pequeñas me he propuesto continuar con las visitas de plaza en plaza, pero creo que me quedaré por el barrio. Además ya me entró morriña de mi Kollwitz, Helmolz y mis tiendas bio um die Ecke...

Estos son algunos de los mejores Wasserspielplätze, que les dicen, y Planschen, las explanadas de asfalto, normalmente con un borde de un palmo ideales para chapotear – planschen –, donde hemos estado estos días:

  • Riachuelo artificial y Plansche con elefantes en Volkspark Friedrichshain: situado en la frontera entre Prenzlberg y Friedrichshain, el parque Volkspark Friedrichshain tiene un riachuelo artificial que desemboca en un lago también artificial – vallado, prohibido bañarse– que “nace” de una fuente también artificial construída dentro de una roca. Este riachuelo está en la sombra y rodeado de césped, con lo cual: 1) los niños ultrablancos no se queman y 2) la Picknickdecke se puede colocar allí sin problemas. Es ideal para las fracciones sentado, gateando, primeros pasos... y para los ya independientes que quieren experimentar con la construcción de diques y presas. A unos cien metros está el café del parque, Schönbrunn, con lo cual si apetece Latte o Milchkaffee es muy cómodo, ... y allí también hay unos civilizados lavabos. Si el riachuelo y lago están en el centro del Volkspark, los elefantes que lanzan agua, la Plansche, queda justo en la zona más occidental – no me gustó porque el césped vecino estaba repleto de gente con sus grillen y apestaba. Muy cerca de los elefantes descubrimos otra zona de agua, pero no para mojarse – bueno, sí, para lavar la carita después del helado –, sino para descubrir figuras de cuentos de hadas en las esculturas alrededor d ela fuente – La Caperucita, Cenicienta, Blancanieves... y todas esas–; es la fuente Märchenbrunnen.

  • Plansche am Plänterwald: nos costó encontrarla porque a penas hay cartelitos, pero cuando estuvimos allí me encantó porque parecía que estábamos en medio del bosque, no en Berlín. Esta Plansche está un poco más allá del parque de Treptower Park – ¿o es el mismo parque, pero otra zona? No me quedó claro...– y tiene duchas, distintos grifos y mangueras para mojar al personal. No están siempre encendidas, creo que hacían una pausa de unos diez o quinze minutos. Como estás en la nada, como perdido en la jungla, allí no hay ningún café cercano, pero sí un césped limpio... y una furgoneta con helados que, en algún momento de la tarde, monta el tenderete en la entrada. ¡Salvados!

  • Árbol acuático en Stadtpark, en Lichtenberg: nunca me hubiera imaginado que pisaría un barrio tan Ossi como el de Lichtenberg, pero Jean-Michel me convenció porque me aseguró que éste es un parque que poca gente conoce, que es tranquilo y que tiene muchas esculturas soviéticas sobre maternidad, infancia y juventud que me gustarían. Así fue. Beatrice y Jonas se lo pasaron en grande en la ducha gigante en forma de árbol que dejaba caer agua como si fuera lluvia. Además, justo al lado hay un Spielplatz seco, por si las moscas. Me faltó la furgoneta de los helados y el cafecito: allí sí que no hay nada de nada, al más puro estilo soviético. De hecho, de rusos, allí, todavía había muchos...

  • La Plansche de los pingüinos en Boxhagener Platz: como me quejé que no tenía mi ración de cafeína, Jean-Michel me llevó al día siguiente a Friedrichshain, en una zona con muchos bares, restaurantes y cafés. Es una plaza dividida en cuadraditos "donde cada espacio tiene su temática"... y, alrededor, se crea un universo a parte. Si bien tuve mi cafecito –sí, por fin conocí "el famoso" Café Colectivo!–, terminamos peleados con Jean-Michel porque justo llegar me encontré con una aglomeración de yonquis, de camellos, de borrachos, de asociales Hartz IV, de hippies y punks. Creo que fue el día de los 38°, con lo cual, con Lola llorando, Beatrice y Jonas quejándose del calor, decidimos quedarnos en esa plaza, Boxi la llaman, muy a mi pesar.... Eso sí, en los sectores "libres de perropulgas y derivados", de espaldas a este mundo tan negro, tatuado, piercingado y esa gentuza. En los dos cuadraditos “para los niños”, mis hijos jugaron en la Plansche de los pingüinos, en una fuente metálica con diferentes niveles – el agua va circulando estilo riachuelo – y en un castillo de madera, un Klettergerüst, seco que recién construyeron porque se ve que el anterior ya estaba viejo. Me gustó como experiencia exótica, y los espacios de agua están bien montados, pero creo que nunca más me verán el pelo por esa plaza... ¡Qué sucia!

  • La Plansche de los elefantes en Forckenbeckplatz: para darle al barrio de Friedrichshain otra oportunidad, estuvimos en un parque más pequeño que el Volkspark, pero más grande que la Boxi. Me gustó porque la zona de agua era como estar en la playa: mucho césped lleno de gente tomando el sol en bikini y bañador, algunos leyendo, otros trabajando con los portátiles... y de fondo, los niños con sus familias corriendo bajo la lluvia de los elefantes – gemelos o, como mínimo, primos de los del Volkspark–; al lado, cancha de básquet, tirolina y castillo seco clássico. No muy lejos de allí descubrimos un café español, y una tienda de helados para los críos. ¡Ideal!

Por cierto, mientras íbamos de parque en parque con la bici, descubrí una escultura con agua monísima. Como sé que algunos de vosotros teneis, o vais por el camino de obtener, el Doctorado en Berlinología no os diré dónde está, ya me lo dirá alguno de vosotros... supongo.

En este link encontrareis todos los Wasserspielplätze que hay en Berlín. En algunos, coincidimos con familias que también hablaban español, pero la mayoría estaban de visita. He pensado que, para los papás y mamás cuyos niños siguen de vacaciones, no como los alemanes o los in Berlin lebenden, y que todavía turistean por este –excepcionalmente– caluroso Berlín, haré una lista con algunas recomendaciones para evitar los choques culturales en los parques infantiles y las plazas acuáticas berlinesas:

  • En los parques infantiles es normal que los críos vayan sin zapatos, descalzos

  • En los parques infantiles con agua es normal que los críos vayan en calzoncillos, bragas o pañales

  • En los parques infantiles con agua es normal que los críos lleguen a desnudarse completamente

  • En los parques infantiles con agua a veces el suelo resbala, es rutschig, dicen, pero los críos pueden correr

  • En los parques infantiles sin agua el suelo raras veces es de asfalto; es de arena que trajeron del Mar Báltico. Y la arena, ensucia, sí, pero no pasa nada

  • En algunos parques infantiles hay fuentes, de las cuales sólo sale agua si se bombean con un mango. Atención: el agua no es potable en las fuentes – normalmente verdes– situadas dentro del Spielplatz, pero sí que es potable en las fuentes que están situadas delante de los Spielplätze, en las aceras.

  • En los parques infantiles es normal compartir los juguetes, las Budelsachen, pero: 1) se debe pedir permiso – “darf ich, bitte, damit spielen?”– al niño-propietario o, por defecto, a su mamá o papá, 2) si se coge alguna pala o rastrillo o cubo y se mueve de su lugar de origen, después se debe devolver allí donde se encontró, por muy alejado que fuere su lugar de destino y 3) en caso de desconocer el lugar de origen de la herramienta para jugar, siempre se puede mirar el nombre que disciplinadamente ha estado escrito con rotulador permanente en la parte interior o en el mango.

  • En los parques infantiles cada papá o mamá trae su comida en diferentes tupperware. Si un niño extraño hambriento se os acerca porque habeis sacado vuestra merienda, es normal ofrecerle, pero siempre y cuando primero se pregunte al papá o mamá responsable de ese niño.

  • En los parques infantiles es habitual merendar: galletas de arroz, galletas de maiz, galletas de mantequilla, galletas de chocolate, pequeños Brezeln, manzana cortada, plátano, pepino pelado y cortado, zanahoria cortada y pelada, helados de una tienda de helados o un Kindercafé cercano... No es habitual merendar: un bocadillo, un Bollicao, un pastelito, beber Coca-Cola y sucedáneos...

  • En los parques infantiles, si dos críos se pelean, primero se deja que los críos solucionen sus diferencias entre ellos... y si no lo consiguen o llegan a las manos – sólo entonces– interviene la madre o el padre

  • En los parques infantiles no pueden entrar perros, ni animales similares

  • En los parques infantiles si se quiere fumar, se sale fuera, a la acera, para no fumar delante de los niños

  • En los parques infantiles los papás y mamás también juegan, se ensucian, se mojan, ayudan a construir castillos de arena y cuevas, juegan al pilla pilla – Fangen–... y si queda tiempo hablan con los demás papás y mamás... y sólo en casos excepcionales, leen.

  • Y etc, etc...

Ya seguiré otro día. Ahora Lola pide pecho y Beatrice, su helado con bunten Streuseln...

Mama Lobita

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Comentarios

Te los has currado!

No tengo churumbeles pero me ha encantado el post. Mucha información para mis amigas mamás. Como creo que respecto a tu vida personal te has montado un personaje para el blog no creo que haya que ir más allá. Gracias por la recopilación.

Gracias

Llego un poco tarde al verano berlinés pero me vienen de miedo las instrucciones de uso de los parques.